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La Iglesia y la Anti-iglesia

Fue el entonces Cardenal Karol Wojtlyla quien con visión profética lo anunció: “Estamos ante la lucha final entre la Iglesia y la anti-iglesia…” (Congreso Eucarístico de Filadelfia, 1976).

 

Misterium Iniquitatis

Así es, la lucha que envuelve al Plan de Dios está inserta en la existencia de lo que Pablo llamaba Misterio de la Iniquidad (misterium Iniquitatis). Este misterio cubrió con su sombra la rebelión de los poderes angélicos en el no tiempo y dejó escapar un relámpago tenebroso: Non Serviam: No Serviré.

Este mismo Misterio de la Iniquidad envolvió con sus tinieblas –en el mismísimo Paraíso terrestre de Dios– la inteligencia y la voluntad de los primeros padres trayendo horrores y aberraciones hasta el extremo, dice la Escritura de que “Dios se arrepiente de haber creado al hombre” (Gen 6, 7) por lo que se ve obligado por su Justicia Perfecta a mandar el Diluvio Universal.  

Este Misterio de la Iniquidad fue la causa del proceso de rebelión de parte del hombre de querer ser como Dios y alejarse una y otra vez del plan divino, hasta que por Su Amor Infinito manda a su Hijo Único a este mundo para que nacido de una virgen nos dejara el camino seguro de la salvación y retornáramos con Dios.

Fue también el Misterio de la Iniquidad el que hizo que el hombre no reconociera la luz y llevara a la misma Luz del mundo a ser clavado en una cruz mediante la traición de uno de sus apóstoles.

Cismas, Pruebas y Persecuciones

Igualmente fue el Misterio de la Iniquidad el que, una vez fundada la Iglesia de Cristo, transitara desde sus comienzos por grandes pruebas y persecuciones comenzando con la que inició Nerón en el año 64 hasta Diocleciano en el año 311. Y junto con estas terribles dificultades y las grandes invasiones de los bárbaros en Europa, la Iglesia continuó siendo acrisolada con la aparición de Mahoma dando así inicio a  la era musulmana y donde los árabes se apoderan de España y los cristianos estarán luchando contra el Islam durante 8 largos siglos.

Pero también los cismas y las herejías se hicieron presentes. Con la rebelión del ilegítimo Patriarca Focio a fines del siglo IX se concretará el Gran Cisma de Oriente con la división de los católicos en el año 1054 con el patriarca Miguel Cerulario, división entre católicos y ortodoxos que continúa hasta los días de hoy.

Otro gran golpe vendría en el siglo XVI dando lugar a los luteranos, al protestantismo, y calvinistas, así como a la Iglesia Anglicana, que negará la autoridad del Magisterio, los sacramentos y la justificación de la fe sin obras.

Pero la era más oscura comienza en 1717 con el surgimiento de la masonería especulativa o teórica, cuyo veneno está inoculado hoy en día hasta las altas esferas de la Iglesia. A la par, nace uno de los  movimientos más anticristianos de la Historia con el surgimiento de la Ilustración y el Iluminismo y los llamados enciclopedistas como Voltaire, Rousseau y Montesquieu quienes van a privilegiar a la diosa razón por encima de la fe. Este racionalismo se impregnará de ateísmo en los ambientes intelectuales y científicos, lo que dará luego lugar por medio de la filosofía alemana al idealismo y al positivismo.

Así las cosas, el siglo XX será el siglo de los totalitarismos con la revolución bolchevique a la cabeza que dará de beber al marxismo-leninismo y al comunismo como doctrinas de estado. Y de ahí el laicismo, el modernismo y el post-modernismo. El siglo XX también enarbola el siglo del horror, del odio, la atrocidad y las guerras mundiales.

Iglesia y Anti-Iglesia

Todo esto es efecto y consecuencia del Misterio de la Iniquidad. Pero su principal y más mortífero ataque está a punto de enderezarse en contra de la Iglesia, cuyo misterio del mal ha permeado en su centro para obstaculizar la unidad y la universalidad del Reino de Cristo en la Tierra a través de múltiples herejías que comenzando con el arrianismo que anuncia que el Verbo no es eterno y que el Hijo no es consubstancial al Padre, irán recorriendo toda la Historia de la Iglesia hasta llegar, como se ha dicho ya, a un sinnúmero de ideologías filosóficas que llegaron a exclamar fruto de la Ilustración: “ecrasons l’infame”, “aplastad al infame”, refiriéndose a Cristo y a la Iglesia.

Esto trajo cualquier cantidad de ideologías erradas que fueron minando la base fundamental de la fe cristiana y de la Iglesia, y siempre fruto del Misterio de la Iniquidad. Y así entonces tenemos el individualismo, el naturalismo, el liberalismo, el racionalismo religioso, el indiferentismo, el socialismo, el liberalismo teológico, el feminismo radical, el agnosticismo, el ateísmo, el panteísmo, el modernismo y  que ha dado lugar entonces a lo que decía el Cardenal Wojtyla: “la lucha final entre la Iglesia y la anti-iglesia, entre el Evangelio y el anti-evangelio”, lucha que por lo demás descansa dentro de los planes de la Divina Providencia.

Esta realidad de enfrentamiento entre la luz y las tinieblas se encuentra predicha en la Sagrada Escritura, particularmente en el libro del Apocalipsis, y relatada proféticamente en algunas auténticas revelaciones privadas anunciadas tanto a místicos y santos como reveladas por la propia Madre de Dios en algunas de sus apariciones.

Ya Juan en Apocalipsis 12 habla de la “mujer que huye al desierto en medio de grandes dolores de parto” (v. 6) pues es sujeta a una gran persecución y sufrimiento, para luego “dar a luz a un niño varón que con cetro de hierro regirá a las naciones” (v. 5), es decir, a Cristo Rey en su Parusía.

Esta mujer que da a luz en medio de grandes dolores de parto en un sentido analógico se refiere a la Santísima Virgen, pero los Padres de la Iglesia de los primeros siglos ven más propiamente en esta mujer a la Iglesia, específicamente a la Iglesia del fin de los tiempos que estará acechada por el “Dragón que le hace la guerra y con cuya cola derriba la tercera parte de las estrellas del cielo” (v. 4).

Frente a esta mujer “que sufre grandes dolores de parto” se presenta otra mujer que es una “ramera que fornica con los reyes de la tierra, revestida de púrpura y escarlata, resplandeciente en oro y piedras preciosas, pero que se embriaga de la sangre de los mártires, mujer que está sobre una bestia de 7 cabezas y 10 cuernos y las 7 cabezas son 7 colinas sobre las que se asienta la mujer” (Ap. 7, 1–9), que es precisamente la Ciudad de Roma. Esta mujer, a diferencia de la anterior es una falsa Iglesia que surgirá también en el final de los tiempos.

De hecho las dos mujeres –las 2 Iglesias– tienen una misma raíz y origen; pero mientras una se mantuvo fiel a las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles de ahí que “esté vestida de sol y coronada con 12 estrellas sobre su cabeza” (Apoc. 12, 1), la otra se “prostituyó con los poderes de este mundo” (Apoc. 12, 2).

Aquí están pues las dos iglesias, la Iglesia y la anti-iglesia. La verdadera y la falsa. La verdadera huirá al desierto “donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada” (Apoc. 12, 6), es decir, por la oración y al sacrificio en medio de grandes sufrimientos; mientras que la otra iglesia, la falsa, estará “desposada con el mundo al servicio del Dragón y haciéndole la guerra a los hijos de la otra mujer”, de la otra Iglesia, “quienes son los que guardan los mandamientos y mantienen el testimonio de Jesús” (Apoc. 12, 17).

Profecía Privada

En unos mensajes recientes –4 de Junio del 2006– que ha dado el Sagrado Corazón de Jesús a un instrumento de origen español y que responde al nombre de Marga, podemos comprender mejor de qué estamos hablando. Dice el Señor:

“Tengo mucha necesidad de vosotros, almas fieles, almas que estáis en oración. Escuchadme todos aquellos que creéis en Mí. Sucederá algo en la Iglesia que será como un aldabonazo contra ella y que la hará tambalearse, aunque no extinguirse. Muchos fieles huirán escandalizados. Será un gran escándalo para todos. Todos os asombraréis, dudaréis e incluso algunos dejaréis de creer.

Es un Gran escándalo dentro de mi Iglesia que será azuzado por los medios de comunicación y de convencimiento social.

¿Y qué es lo que escandalizará tanto a los fieles? (pregunta Marga)

El Gran Cisma. A partir del que se separará la Verdadera Iglesia de la falsa.

Y eso es lo que dices que está próximo. (Dice Marga)

Sí.

… “Necesito bastiones fuertes que indiquen el camino a las perdidas ovejas. Las gentes vagarán como ovejas sin pastor. Indicadles dónde está la Verdad. Abrid vuestras casas a todos. Yo os enviaré a mis hijos perdidos. Otros, salid a buscarlos” (La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús. Edición México 2012. Pág. 561).

Es claro el mensaje de Cielo. Un cisma que dará lugar a una separación de la Iglesia Verdadera de la Falsa.

En otra profecía al Sacerdote Esteban Gobbi el 13 de junio de 1989, la Santísima Virgen habló de una infiltración de la masonería eclesiástica que dará lugar a un falso Cristo y a una falsa Iglesia:

Desde la tierra acude en ayuda de la bestia negra que surge del mar, una bestia que tiene dos cuernos, semejantes a los de un cordero...” cuyo objetivo “es el de destruir a Cristo y a su Iglesia, construyendo un nuevo ídolo, es decir, un falso Cristo y una falsa iglesia” (A los Sacerdotes, mis Hijos Predilectos. Pág. 447).

Pero cuerpo pide cabeza. No podría soportarse una falsa Iglesia si no fuera dirigida o encabezada por un líder, y este no puede ser sino un “papa”, o al menos un papa a los ojos de esa iglesia falsa y que se enfrente, descalifique y persiga a la Iglesia verdadera que a su vez debe tener su líder, o sea, su papa y que será el verdadero a los ojos de la Iglesia verdadera.

Es en esta tesis que encuentra perfecta conformación profética lo que en visión tuvo la Beata Catalina Emmerick el 13 de mayo de 1820 (curiosamente 97 años antes de la primera aparición de Fátima):

Vi una fuerte oposición entre dos papas… y vi cuán funestas serían las consecuencias de esta falsa iglesia que causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo”.

Aquí está la esencia de la leche. Para el que tenga oídos que oiga, el que tenga ojos que vea: FUERTE OPOSICIÓN ENTRE DOS PAPAS.

Hay quienes en una lamentable y terrible distorsión profética quieren ver cumplida esta profecía con la coexistencia de dos papas en Roma: uno emérito, que en sentido estricto ya no es papa, es decir Benedicto XVI; y otro papa en funciones que es Francisco.

Por eso no hay peor cosa que adelantar las profecías y que es una práctica muy común del espíritu de las tinieblas para que de esta forma se desvirtúe la auténtica profecía. Por eso en este siglo XX han surgido muchos falsos papas que se autoproclaman verdaderos como Gregorio XVII, Clemente XV; el papa Gregorio del Palmar de Troya y otros fugaces Pedros II como Aime Budet en Bélgica; Julius Tischler en Alemania; uno en Dakota del Norte que se autodenomina Prior de Dakota; Chester Olszewski de Pennsylvania; o el más conocido el australiano Piedrecita que surgió de una aparición en Nowra, Australia, Nuestra Señora del Arca, María Madre Nuestra, Auxilio de los Cristianos. Todos estos pues han surgido de falsas revelaciones privadas adelantándose al falso papa y creando mucha confusión entre los fieles.

Otra profecía que corrobora lo dicho por la Beata Catalina Emmerick es la de la mística religiosa polaca Sofía Paprocski donde la Santísima Virgen le reveló en el año 1981 lo que en esencia Ella había revelado a los niños en Fátima: “dos papas rivales”. Esto acarrearía una gran crisis en la Iglesia Católica, centrada en el papado vaticano donde la Iglesia quedaría dividida en dos bandos.

Así pues entonces tenemos profetizadas dos iglesias, una verdadera y una falsa. Tenemos dos “papas” profetizados, uno verdadero y uno falso, y esto viene a darle mucho sentido a lo que entonces dijera el Cardenal Mario Luigi Ciappi, fallecido en 1997 y quien fuera teólogo personal de Juan Pablo II, cuando reveló en Salzburgo –en torno al Secreto de Fátima– “que la pérdida de la fe en la Iglesia, la apostasía, saldría de la cúspide de la Iglesia” (Padre Gérard Mura. The Third Secret of Fatima, Has it been completely revealed? March 2002).

Esto sin duda alguna corresponde a lo que se lee en el Libro de las Lamentaciones: “Nunca creyeron los reyes de la tierra, ni cuantos moran en el mundo que el adversario y el enemigo entrarían por las puertas de Jerusalén” (4,12).

Estamos entonces a las puertas de un gran cisma. ¿Cuándo? Cuando convenga al designio divino que llegue la hora del poder de las tinieblas para la Iglesia. Las profecías de Pablo, Juan y Zacarías se entrelazan con las de Fátima, La Salette, San Francisco de Asís, la Madre Aiello, San Pío X, entre otras, para que se cumpla cómo la discordia entre dos hermanos causará un grandísimo sufrimiento a la Iglesia y cómo el trono de Pedro será sacudido; y lo más importante, dónde estará la verdad. Pero de esto ahondaremos más adelante y no confundir “dos Papas en Roma” con “dos Papas rivales”.  Y sobre todo que ningún Papa impostor o falso se sentará en la sede de la Verdadera Iglesia, y menos que un Papa válido se convierta en hereje, pues el Señor rogó para que la fe de Pedro no desfallezca.   

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