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El Quinto y Final Ciclo de la Precesión de los Equinoccios

El tzolkin, o Calendario Sagrado de los mayas es un sistema de 260 días basado en el periodo de gestación humana, según los descendientes de los mayas, quienes viven aún hoy en día en las tierras altas de Guatemala. Está compuesto de veinte signos de los días, cada uno tiene trece números, y fue - y aún es - utilizado para determinar los rasgos del carácter de la persona.

Cada una de las 260 combinaciones diferentes de signos de día y números (20 x 13) indica una cualidad única para ese día, y el día tzolkin en el que una persona nace se repite en intervalos de 260 días como un cumpleaños tzolkin. Según el libro Tzolkin de John Major Jenkins, existen ciclos astronómicos que pueden conectarse con el tzolkin,  tales como el intervalo del paso del cenit del Sol en la latitud de Izapa, México, y el ciclo sinódico de Marte (una órbita solar de  Marte en relación a la Tierra), la cual es exactamente tres tzolkins, o 780 días. También hay un hecho intrigante que dos de las lunas de Júpiter tienen un ciclo de 260 días. Doscientos sesenta días es también el periodo de tiempo entre la plantación y cosecha del maíz, la dieta básica de los mayas.

Los mayas también utilizaron un calendario "impreciso" de 365 días llamado el haab, consistente de dieciocho "meses" de veinte días cada uno (360 días), más cinco días extra llamados uayeb. Cada uno de los meses tenía un nombre diferente, y los días progresaban numéricamente, como nuestro calendario, donde el 1 de enero es seguido por el 2 de enero. Un ejemplo del haab sería 1 Pop seguido de 2 Pop, mientras que en el tzolkin, el número y el signo del día cambian de un día al siguiente. Por ejemplo, 1 Imix sería seguido de 2 Ik. Por lo tanto, cada día tenía un nombre tzolkin y un nombre haab, y la misma combinación podría suceder solamente cada cincuenta y dos "años" (haabs de 365 días cada uno (52 x 365 = 18,980 días), o setenta y tres tzolkins (73 x 260 = 18,980 días). Este periodo se llama una Rueda Calendárica .

Los mayas medían periodos de tiempo largos a través de una Cuenta Larga, en la cual un "año" de 360 días (un tun) consistía en dieciocho "meses" – uinales – de veinte días. Veinte de estos tuns (360 días) se añadían hasta un katún; veinte katuns hacían un baktun y trece baktuns hacían un ciclo de trece-baktuns de 1'872,000 días. El primer día, o día cero, cuando los trece baktuns han sido completados, se registraba como 13.0.0.0.0 (escrito en números arábigos – el sistema numérico que utilizamos hoy) y es equivalente a 0.0.0.0.0 año en que comienza una nueva  Cuenta Larga.

El sistema entero funcionaba así:

20 kins (días) es igual a 1 uinal ("mes" de 20 días)

18 uinales es igual a 1 tun ("año" de 360 días)

20 tuns es igual a 1 katun (7,200 días)

20 katuns es igual a 1 baktun (144,000 días)

Los estudiosos especialistas en los mayas han intentado correlacionar la Cuenta Larga a nuestro calendario gregoriano desde el inicio del siglo XX. Ha habido una variación masiva en las correlaciones sugeridas, pero ya desde 1897, Joseph Goodman sugirió que la fecha maya de la Creación era 3114 a.C. Y después de varias precisiones, Goodman, Juan Martínez y Eric Thompson (Goodman-Martínez-Thompson-2, o GMT-2)  coincidieron en el 11 de agosto de 3114 a.C., y la fecha del fin (conocida como 13.0.0.0.0) en el 21 de diciembre de 2012 d.C.

Es preciso hacer una aclaración y que explica por qué algunos se refieren al 2011 ó al 2013. En efecto, para calcular periodos de tiempo que recorren el inicio de nuestro calendario al nacimiento de Cristo, se debe añadir un año más al cálculo ya que no existe un "año cero" en el año histórico gregoriano. Desde el siglo dieciocho, para el cálculo de la división a.C. – d.C. los astrónomos han convenido así para no tener que añadir un año adicional a los cálculos. Originalmente diferenciaban su sistema llamándolo el sistema "gregoriano astronómico". Más tarde lo abreviaron utilizando un signo de menos (-). En consecuencia, el ciclo trece-baktun empezó en el 3113 a.C. astronómico, o el año (-)3113, ambos son equivalentes al histórico 3114 a.C. Los primeros dos ejemplos no necesitan tener un año adicional a los cálculos para entrar a los años d.C.; el último sí necesita el año adicional. El único problema es que algunos "mayistas" olvidaron incluir la etiqueta "astronómico" en su fecha de inicio del 3113 a.C., o la etiqueta "histórica" a la fecha de inicio del 3114 a.C. Otros asumieron que el 3114 a.C. era una fecha astronómica, no añadieron un año, y calcularon mal la fecha del fin en el 2011. Algunos investigadores cometieron un error alternativo de tomar la fecha 3113 a.C. como una fecha histórica, añadieron un año más y calcularon mal la fecha final en el 2013.

Alineación Galáctica

John Major Jenkins ha estudiado la mitología, arquitectura, ritos de toma de posesión de reyes, y juegos de pelota misteriosos de los mayas (el juego de pelota se jugaba en canchas por todo Mesoamérica y evolucionó en un juego simbólico misterioso), y ahí encontró codificado el significado detrás del ciclo trece-baktun maya. El trabajo de Jenkins es tan minucioso y su enfoque tan académico que ha convencido incluso a algunos de la comunidad arqueológica (usualmente muy arraigados en sus opiniones) que había descifrado el significado de la Cuenta Larga y su ciclo trece-baktun. En su libro Cosmogénesis Maya 2012, muestra que el ciclo trece-baktun es un ciclo quinto y final en la precesión de los equinoccios de 26,000 años, con la salvedad de que los mayas lo midieron desde el solsticio de invierno en lugar del equinoccio de primavera. El 21 de diciembre de 2012, el solsticio de sol se alineará con la grieta oscura en la Vía Láctea (este es un proceso de treinta y seis años), al cual los mayas llamaron la Boca del Cocodrilo (o jaguar-sapo); el Árbol de Cocodrilo es la Vía Láctea.

Es bueno clarificar que el Centro Galáctico es invisible debido al polvo interestelar, pero ha sido señalado por radio telescopios. La eclíptica, es decir, el camino por el que el sol, la luna y los planetas viajan  cruza la Vía Láctea cerca de la parte más ancha y central del bulto, justo debajo de la grieta oscura, y es tal el tamaño del sol que podría tocar la grieta. El proceso de Alineación Galáctica descrito aquí envuelve la intersección de la eclíptica con el ecuador galáctico, o alternativamente, la intersección del meridiano del solsticio de invierno con el ecuador galáctico.

Dicho en otras palabras, la grieta oscura está en la parte más ancha de la Vía Láctea y corresponde a la dirección del centro de la galaxia. Cuando ocurra la alineación, el meridiano del solsticio se alineará con el punto de cruce de la eclíptica y el plano de la galaxia, el cual se conoce como se ha dicho como el ecuador galáctico. (El meridiano del solsticio es un arco pintado en el cielo que conecta el Polo Norte Celestial con el Polo Sur Celestial, pasando por el punto en el cielo donde el sol alcanza su límite más al sur). A este último día del ciclo trece-baktun los mayas le llamaban Día de la Creación.

Astronómicamente, el cruce del sol del solsticio de invierno y el ecuador galáctico ocurrió en su centro en 1998, pero ya que el sol es medio grado de ancho (un grado equivale a 72 años), el punto medio es un proceso que toma treinta y seis años para completarse, o sea de 1980 al 2016 (36 años = medio grado). En otras palabras, parece probable que cualquier efecto del campo conectado con el cruce haya empezado ya, y que el proceso se completará alrededor del 2016, cuando el sol despeje el ecuador.

La Piedra del Sol Azteca

En 1970, mientras se instalaban tuberías de agua en la plaza mayor de la Ciudad de México, los trabajadores descubrieron un enorme disco de piedra labrado. Los arqueólogos nos dicen que fue labrada en 1479 d.C., en el reino de Axayácatl, justo cuarenta años antes que los españoles llegaran. Tiene doce pies de diámetro, pesa veinticuatro toneladas y está en exhibición en el Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México. El disco se conoce como la Piedra del Sol Azteca, o la Piedra Calendario, ya que su motivo central se dice que muestra a los cinco dioses quienes representan las cinco edades del mundo, llamadas soles. Los cuatro paneles rectangulares muestran los cuatro soles previos, mientras que el círculo central muestra la cara de Tonatiu (o Huitzilopochtli), el dios del Sol quien gobierna la era presente – el quinto y último sol.

El presente, o quinto sol, se llama el sol del movimiento, ya que está al centro del signo del día Ollin, el cual significa "movimiento o terremoto". Los cuatro soles previos se muestran como los dioses o signos de día jaguar, viento, lluvia (o lluvia de fuego), y agua, representando los cuatro tipos de desastres que terminaron con los cuatro soles anteriores.

El antropólogo y folclorista Profesor Gordon Brotherston ha mostrado que la Piedra del Sol Azteca codifica la longitud de un sol como 5,200 años, y que las cinco eras en la piedra son por tanto iguales a un ciclo de 26,000 años de la llamada precesión de los equinoccios (5,200 x 5 = 26,000). Brotherston también muestra que la epopeya quiché maya del siglo XVI, el Popol Vuh, codifica las mismas cuatro eras pasadas que se muestran en la Piedra del sol, en el mismo orden que aquellas enlistadas en los Anales de Cuautitlán, los que se originaron cerca de la capital azteca, Tenochtitlán. La primera de las cuatro eras anteriores finalizó en un diluvio (el signo del agua), la segunda con un eclipse (el descenso de los tzitzimime "comedores de carne", simbolizados en el signo del jaguar), la tercera en una lluvia de ceniza volcánica (el signo de la lluvia), y la cuarta terminó en fuertes vientos. Algunos reportes aztecas invierten el orden de estas calamidades apocalípticas.

El Calendario Completo

Todas las civilizaciones de Mesoamérica utilizaban un calendario de 365 días (el haab) junto con su Calendario Sagrado de 260 días (el tzolkin), y también, en el caso de los mayas, su tun de 360 días (parte del calendario de la Cuenta Larga). Cada día tenía un nombre tzolkin y un nombre haab, y tomaba exactamente cincuenta y dos haabs, o 18,980 días, (52 años x 365 días) para que el nombre del día combinado se repitiera. Cada cincuenta y dos años – un calendario completo – había una ceremonia azteca del fuego nuevo, en la cual se hacían sacrificios para detener el fin del mundo. El movimiento de Venus estaba conectado con el calendario completo, ya que dos calendarios completos, o 104 haabs (104 x 365) y 146 tzolkins (146 X 260) eran igual a 65 ciclos de Venus de 584 días cada uno. El periodo de dos calendarios completos se conoce como Venus completo por esta razón.

El Códice Azteca

Según Alexander Von Humboldt, los aztecas tenían conocimientos avanzados de astronomía y debieron tener un sistema bastante complejo de matemáticas. Asimismo, confirmó que muchos de los símbolos usados por los aztecas para denotar sus meses de 18 días eran los mismos que se usaban en Asia Oriental.

Por su parte, el sacerdote Carlos de Sigüenza y Góngora, como matemático y astrónomo, decía que con el Calendario Azteca los sacerdotes  habían sido capaces de llevar una cronología precisa a lo largo de periodos muy prolongados. Al parecer estaba basado en ciclos de 52 y 104 años, pero también registraban solsticios, equinoccios y los movimientos del Planeta Venus. Pudo así localizar fechas importantes para los aztecas incluyendo el comienzo de su imperio y la fundación de Tenochtitlán. También concluyó que antes del dominio de los legendarios toltecas había existido otra raza, los olmecas, quienes habían llegado de la isla mítica de la Atlántida y que era la raza responsable de la construcción de las pirámides de Teotihuacán. De la misma opinión fue el napolitano Giovanni Careri autor del libro Giro del Mundo.

Más recientemente, Geoff Stray ha estudiado con detenimiento el Calendario Azteca y concluye en su Beyond 2012: ¿Catastrophe or Ecstasy? que dicha piedra es un reloj que marca el fin del presente sol para la fecha 21 de Diciembre del 2012.

Profecía del Fin de los Tiempos

Existe una profecía de los mayas que establece que a partir del año 1992 comenzará un tiempo de 20 años para realizar los cambios hacia otro nivel de conciencia. Como se ve, estamos en este tiempo y habrá de terminar, como hemos dicho, el 21 de diciembre de 2012, aunque algunos lo ubican, y con razón por la misma imprecisión que surge de la transferencia del calendario maya al gregoriano, para el año 2013.

Esta profecía también dice que a partir del año '92 ha comenzado una época de oscuridad más marcada y que debemos prepararnos al llamado gran cambio evolutivo, que nos impulsará hacia una nueva etapa de crecimiento. El Libro de los Libros del Chilam Balam también hace la siguiente predicción: "Recibid a vuestros huéspedes que tienen barba y son de las tierras del oriente, conductores de la señal de Dios". ¿Quienes son estos seres que nos conducirán hacia ese gran cambio evolutivo?

Las Llamadas Siete Profecías

De acuerdo a la clasificación hecha por Fernando Malkún, los siete vaticinios dicen medularmente lo siguiente:

Que nuestro mundo entrará a una serie de grandes cambios, marcando el año 2012 como el fin del gran ciclo de 5,125 años iniciado en el 3113 a. C. En ese tiempo el Sistema Solar recibirá el famoso "rayo sincronizador del centro de la galaxia" que pondrá fin al materialismo. Antes de esa fecha, la humanidad deberá decidir entre desaparecer o evolucionar hacia una nueva era con el universo.

Que en el periodo de 1992 al 2012 entraremos a un tiempo del no tiempo y que nuestra raza entrará al "Gran Salón de los Espejos", donde nos enfrentaremos a nosotros mismos. Se trata de una importante oportunidad de transmutación espiritual.

Que una ola de calor aumentará en el planeta y que traerá varios cambios climáticos y sociales de importancia; entre ellos, el posible derretimiento de los polos.

Que los sistemas de organización de nuestra sociedad sufrirán un caos. Los medios informáticos colapsarán. Los sistemas religiosos también entrarán en crisis, surgiendo un solo camino espiritual para toda la humanidad, dejando de lado a "los dioses que infunden temor".

Que el inicio de una nueva era se conformará en un Nuevo Gobierno Mundial armónico con los seres más sabios y evolucionados del planeta, por lo que se diluirá el concepto de nacionalidad. Esto nos llevará a una verdadera evolución espiritual de paz y armonía.

Seguiremos con el tema.

4 de Diciembre del 2012

Luis Eduardo López Padilla