InicioTemáticasEsoterismo¡Las Profecías Fallaron! …No tan Rápido

¡Las Profecías Fallaron! …No tan Rápido

El pasado 21 de diciembre fue un mal día para aquellos que han dedicado su tiempo a profetizar sobre los Signos de los Tiempos, y esto en mayor medida por el "aparente" fallo de las muy mal interpretadas profecías mayas.

Y digo mal interpretadas porque absolutamente en ningún código o estela existía algún registro del que se desprendiera el supuesto final del mundo; sino lo que más precisamente refería el notabilísimo conocimiento astronómico maya era la finalización, por un lado, de la llamada Cuenta Larga de 5,125 años (1'872,000 días) y que comenzara – según Goodman, Martínez y Thompson (GMT) – el 11 de agosto del 3114 a.C. Así como también la finalización del gran ciclo de 25,625 años conforme a la llamada Precesión de los Equinoccios, movimiento en extremo lento de la Tierra sobre su propio eje en contra de las manecillas del reloj, como una peonza o trompo; de tal suerte que poco menos de 13,000 años el eje perpendicular de la Tierra apunta a la Estrella Polar y los otros poco menos de 13,000 años apunta a la Estrella Vega. Este, repito, lentísimo movimiento que pasa desapercibido para el tiempo promedio de vida de un hombre sobre la tierra pues tarda 72 años en moverse sólo 1 grado el eje de la Tierra, era conocido, sabido y asimilado por los mayas.

Y así, el acervo de conocimiento del movimiento de los astros en general y de la forma de computar el tiempo de periodos extremadamente largos en lo particular no es sino resultado de una sabiduría que no se puede menospreciar o minimizar con la facilona y gratuita afirmación de que "los mayas estaban equivocados". Y menos aún cuando todo este engranaje de tiempo, conocido como  "fin de ciclo o de era," o del "fin del mundo como lo conocemos", o el inicio de una nueva era, etc. no es exclusivo sólo de los mayas, sino que también los aztecas con su calendario; los Incas del Cuzco; las tribus de Nuevo México, particularmente los Hopi; las tradiciones chamánicas; la tradición védica del Kali Yuga; la astrología islámica e india; el Zodiaco de Dendera en  Egipto, etc. coinciden palabras más palabras menos en que estamos en el comienzo, en torno al año 2012, de una serie de grandes cambios para toda la humanidad, sin precedentes y nunca antes visto por nuestras generaciones. Y todo esto sin dejar de considerar, como principal fuente de revelación, que la Biblia es rica en describir lo que le va a pasar a esta generación por haberse apartado de su Creador y pisoteado sus decretos divinos.

Por eso, fue una gran pena escuchar en multitud de medios de comunicación, en burla y sarcasmo, sobre el NO cumplimiento de las "profecías mayas", pues el sentir era simplemente, según la luz de los expertos, "que todo era el fin de un calendario y el inicio de otro ciclo", como quien da la vuelta a la hoja del 31 de diciembre de un año solar para comenzar un nuevo ciclo a partir del 1 de enero.

Pero no es así, el asunto es más complejo.

Aquí lo que está envuelto es una advertencia que quisieron nuestros antepasados hacernos saber de que en torno al 2012, y particularmente a partir de entonces, la Tierra comenzará a sufrir grandes catástrofes naturales provocadas por desastres naturales cuyo origen viene de arriba, o sea, del cosmos; y aquí incluimos al Sol, los astros en general y cualquier otra "zona rara del universo" o, para usar términos más científicos "materia altamente cargada en el espacio interestelar que ha irrumpido en el área interplanetaria de nuestro Sistema Solar" según el Dr. Alexey Demitriev, geólogo ruso, geofísico miembro de la Academia Rusa de Ciencias, y que ha analizado los crecientes cambios en el clima terrestre, los fenómenos sísmicos y las recientes alteraciones en el campo geomagnético. Esta donación de energía, según el Dr. Demitriev "producirá una aceleración del cambio del polo magnético; una distribución vertical y horizontal del volumen de ozono y un aumento en frecuencia y magnitud de significativos eventos climáticos catastróficos."

En el mismo orden de ideas, el 14 de julio de 2010, científicos de la NASA, descubrieron aterrados que nuestro Sistema Solar está pasando por una nube de energía interestelar. Esta nube de gas, altamente energética y electrificada, está alterando al Sol. Junto con el debilitamiento y desplazamiento del escudo magnético de la Tierra, el mundo cada vez es más indefenso ante erupciones solares masivas y radiación intensa.

El Dr. Demetriev ha revelado que las naves Voyager I y Voyager II han informado que todo nuestro Sistema Solar se encuentra en peligro y que la nube de energía interestelar es inestable y turbulenta. El científico ruso afirma que esta nube de energía está alterando las atmósferas de nuestros planetas y especialmente a nuestro Sol. Conforme esta nube de energía interestelar continúa alterando y modificando el Sol, provoca que éste sea más activo, resultando en erupciones más intensas desde el Sol. Demetriev advierte que tendrá lugar una catástrofe global, pero no dentro de decenas de años, sino en un futuro muy cercano.

Según este científico, existe una gran posibilidad de que pueda perderse la tecnología avanzada, aumentando las super tormentas, con terremotos más frecuentes e intensos, actividad volcánica, tsunamis... Mientras nos exponemos a la radioactividad.

Asimismo, el astrofísico Dr. Paul La Violette, en su libro Tierra bajo Fuego, combina datos científicos recientes con el mito y leyenda para redescubrir la razón por la que las civilizaciones antiguas intentaron alertarnos sobre un inminente desastre. El modelo de La Violette predice que en torno a la finalización del gran ciclo precesional, es decir el que terminó el pasado 21 de diciembre, "estaremos en medio de grandes ciclos geomagnéticos solares de rayos cósmicos, con niveles similares a los observados en las estrellas T Tauri, estrellas que con una masa similar al Sol emiten explosiones que son de 100 a 1,000 veces más grandes que las típicas explosiones solares".

Y no menos importante es lo que en su momento analizaron y concluyeron Adrian Gilbert y Maurice Cotterell en su libro Las Profecías Mayas donde afirmaron que "al final del ciclo 13 baktun (o sea el 21 de diciembre del 2012) sería la culminación de una serie de ciclos de manchas solares de largo plazo las cuales cambiarán el campo magnético del Sol, y por tanto el de la Tierra también, provocando terremotos, erupciones e inundaciones de magnitud mundial."

Como podrá comprobar el lector, el tema da para mucho y no está agotado. Al contrario, esto apenas comienza, y como se ha repetido en varias ocasiones en artículos recientes de su servidor estamos ante los "3 ay, ay, ay que exclama un águila con potente voz a los habitantes de la Tierra (Apoc. 8) de lo que está por venir a la Tierra".

Por eso lo más asertivo en el tema del Calendario Maya es que el solsticio de invierno del 2012 marca el INICIO de un periodo de tiempo que estará enmarcado por un creciente proceso de grande sufrimiento para los moradores de la Tierra, y esto explicado teológicamente en virtud de que hemos abiertamente rechazado a Dios y a su Ley, pero advertido oportunamente por un conocimiento de civilizaciones antiguas sobre las consecuencias del mal uso de nuestra libertad; insinuado por estudios y observaciones científicas recientes y recordado una y otra vez por el Cielo a través de las mensajes marianos auténticos.

Esta es pues la realidad: la maldad crece día a día y la conciencia se anestesia sin parar; los odios, las envidias, los rencores, las traiciones, las venganzas, las muertes, el engaño, la corrupción, lo banal, y la burla por lo sagrado y la indiferencia profunda a las cosas de Dios campea por doquier. Ya no hay orden, respeto, veneración, caridad, fe, verdad y luz, por lo que la humanidad tendrá que pasar ya muy pronto grandes sufrimientos nunca antes vistos, y tendrá que suplicar y pedir perdón al Todopoderoso, pero no una sino repetidas veces, hasta que Dios escuche su clamor y vea su sincero arrepentimiento, por haber hecho oídos sordos a las múltiples llamadas de conversión que el mundo escuchó pero decidió ignorar.

Así que ahora que se echan campanas a vuelo por las "fallidos pronósticos mayas", la humanidad entera se adentra al periodo de su historia más complejo que jamás haya enfrentado. Al tiempo.

8 de Enero del 2013

Luis Eduardo López Padilla