Mi Pensamiento

Las siguientes son las conclusiones que este servidor expresa sobre los tiempos actuales como fruto de la reflexión y maduración de 30 años en base al estudio de los mensajes auténticos de la Virgen María; con apoyo también en la Revelación Pública hecha por Jesucristo que cumplimenta la revelación de los profetas del Antiguo Testamento por influjo del Espíritu Santo; y particularmente fruto de la inspiración –el que lee, que entienda– de aquél de quien dijo Jesús a Pedro: Si yo quiero que éste se quede hasta que yo vuelva…(Juan 21,22).

Conclusiones

1. Las Apariciones Marianas, desde Guadalupe en México en 1531 y particularmente las ocurridas en los siglos XIX y XX, son el mayor signo de los tiempos y la confirmación más clara de que hemos entrado al Final de estos Tiempos. No obstante, estoy convencido por un sinnúmero de razones (y por paradójico que sea) que de cada 10 supuestas apariciones marianas, más de la mitad son falsas. Y un 20% adicional se desviaron de su propósito original.

2. Como un gran signo de confusión de estos tiempos, el mensaje auténtico de la Santísima Virgen ha sido tergiversado, adulterado, mal interpretado tanto por teólogos como por laicos y religiosos, dando lugar a diversas enseñanzas de lo más imprecisas y desacertadas que lejos de arrojar luz a ciertos temas como la apostasía, la Gran Tribulación, la aparición del Anticristo, el Castigo de Dios y particularmente la Parusía y Segunda Venida de Cristo, dejan una estela de confusión e incomprensión de estos temas.

Mucha de esta culpa la asumen quienes, sin la más mínima disciplina académica y estudio, difunden por internet y redes sociales toda clase de mensajes: muchas veces anónimos de supuestos videntes, mezclando profecías; y muchas veces sin comprobar la fuente, haciendo una verdadera mescolanza de mensajes sin pies ni cabeza; sin un propósito concreto y definido. Esto ha contribuido al desprestigio del mensaje mariano.

3. Hasta antes del año 2000 hubo un boom de difusión de mensajes, manifestaciones marianas y revelaciones privadas. A partir del nuevo milenio, y particularmente a la muerte de Juan Pablo II y la llegada a la silla de Pedro de Benedicto XVI, la renuncia de éste y el nombramiento del Papa Francisco, se han disparado una serie de interpretaciones forzadas para hacer casar las profecías, promoviéndose entonces calificativos de ilegitimidad hacia el Papa Francisco, tachándolo de falso Papa. Todo esto ha venido a marcar más confusión en las profecías marianas y, por otra parte, pérdida de credibilidad por su aparente “incumplimiento” profético.

4. Como consecuencia de lo anterior, se sigue tergiversando el auténtico mensaje mariano, difundiendo con mayor amplitud las condiciones de supervivencia física y seguridad de bienes materiales ante los posibles desastres y la venida del Anticristo, desenfocando así lo que es más importante, que es la preparación y fortalecimiento espiritual, emocional y místico para los tiempos que se avecinan.

5. La postura en general que ha asumido una gran parte de la Jerarquía de la Iglesia Católica ha sido de menosprecio y de prestar pocos oídos al mensaje de la Santísima Virgen. Ejemplo de ello es la total ignorancia al mensaje anunciado por la Virgen en La Salette, Francia, en 1846; más grave aún, la desobediencia a los pedidos de la Virgen en Fátima, en primer lugar, al no haberse dado a conocer el secreto en 1960 bajo el pontificado del Papa Juan XXIII tal y como Ella lo pidió; en segundo lugar, no haber realizado la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María tal y como lo vino a pedir la Virgen en 1929; y en tercer lugar, y no menos grave que las anteriores, haber callado parte del secreto que la Virgen transmitió a Lucía y sólo haber hecho público la llamada visión y no las palabras de la Señora, con lo que queda de manifiesto, y sin pretender juzgar a nadie, el mayor desprecio por parte de la Jerarquía de la Iglesia al pedido del Cielo transmitido por medio de la Virgen María.

Si la Jerarquía hizo esto con Fátima, aparición reiteradamente aprobada por los Papas y cuyo Santuario ha sido visitado en varias ocasiones por los romanos pontífices, ¡que se puede esperar del resto de las apariciones auténticas!

6. Conforme corren los tiempos actuales, algunas apariciones que son de Dios han sido hasta ahora bloqueadas y/o reprimidas y/o condenadas por pastores y jerarcas de la Iglesia. Y viceversa, otras apariciones que han sido respaldadas y promovidas resulta que Dios no está presente. Así de grande es la confusión actual.

7. Cada día siguen aumentando las señales y signos de los tiempos tanto en el Cielo como en la tierra. No obstante, algunos de los signos y señales son obra de Dios; otras, obras del hombre; y otras son y serán obra del maligno. Dependiendo de la condición espiritual de cada ser humano que puebla la tierra, la interpretación de estos signos y señales será muy diversa. Algunos verán la mano de Dios, otros verán la mano humana, y otros la acción diabólica y el discernimiento cada vez será más difícil.

8. Conforme los tiempos se acercan a su desenlace, todo tipo de profecías van coexistiendo. Pero lo más importante es que todas llevan a un propósito: o preparan y trabajan para la apostasía y la venida del Anticristo, o preparan la fuerza ascética y mística de la fe y trabajan para el triunfo de María y el establecimiento a Plenitud del Reino de Cristo en la tierra.

9. De igual forma, muchos misterios se abrirán y verdades que estaban ocultas se descubrirán. Dios está trabajando por medio de María y utiliza diversa clase de seres (ángeles y arcángeles en el orden inmaterial; hombres de altísimo nivel espiritual; seres de apariencia trina pero de origen angélico; hombres nacidos de mujer llamados por Dios para conformar el gran ejército) que en medio de grandes eventos sobrenaturales y universales asumirán el rol que les corresponde para enfrentar y dar la batalla en contra de Satanás y sus ángeles infernales; así como en contra de seres de gran poder tenebroso del cosmos y terrestres, hombres nacidos de mujer adheridos al mal, incluso almas condenadas.

10. Por una serie de razones científicas y teológicas, en muy breve tiempo entraremos en un proceso sucesivo y vertiginoso de grandes acontecimientos catastróficos de origen cósmico y natural  sin parangón en la historia, como parte de la gran batalla del Final de los Tiempos. Los vientos soplarán con furia; las aguas subirán rugientes; los fuegos se inflamarán y serán implacables; y la tierra se estremecerá violentamente. En una palabra, la tierra se convertirá en un lugar peligroso para la vida. Y aunque sólo María tiene el poder de adelantar o retrasar la hora que el Padre ha establecido, la mano todopoderosa de Dios está a punto de azotar con fuerza contra esta generación sorda y ciega.

Las 7 Revelaciones Esenciales

Signos de los Tiempos

La diversidad, frecuencia y naturaleza de las señales de los tiempos que se han venido acumulando en los últimos 100 años, llegando al culmen con todo lo que nos revelan los distintos acontecimientos que enfrenta la humanidad de hoy, permiten confirmar más allá de toda duda razonable que estamos en la inminencia más cercana del llamado Final de los Tiempos, cuya huella mayormente palpable es la confusión de los tiempos, originada por la deserción de la fe verdadera, la apostasía, la división entre los hijos de Dios; el odio entre los hombres y que se manifiesta en la más alta violación del Orden establecido por el Creador; el oscurecimiento de la Verdad y la negación de las enseñanzas contenidas en el Evangelio de Jesucristo.

El Ángel Mayor, María Santísima

La clave metafísica que confirma la inminencia del Final de los Tiempos con todo lo que ello implica es la figura y presencia de quien es Hija, Madre y Esposa de la Trinidad Beatísima, pues Ella es la Puerta para que se haga realidad en la Tierra el Reino de Cristo.

María Santísima cumple, a su vez, con su misión de Madre preocupada por la salvación eterna de sus hijos, maternidad legada en la cruz. Cumple también como Ángel Mayor enviado de estos tiempos que anuncia asertivamente todo lo que está por venir a la humanidad. Finalmente desempeña un eminente papel como Formadora de una Nueva Estirpe de hombres y mujeres que aplastarán la cabeza de la serpiente.

La Rebelión

La primera rebelión en toda la creación fue el non serviam del Ángel más bello creado por Dios conocido como Luzbel. A partir de entonces arranca en la Historia del tiempo el origen de la causa indirecta de todos los males que existen en la humanidad, particularmente en el mal uso de la libertad humana.

Desde el principio de los tiempos existen pues dos estirpes; dos mundos; dos ciudades, cada una con seres visibles e invisibles, fuertes y tremendamente poderosos… y en el desenlace que está a las puertas habrá triunfos en ambos lados, pero al final habrá un solo vencedor.

La Ramera o Falsa Iglesia vs la Iglesia Fiel

El gran misterio del mal o de la iniquidad es haber logrado que la cizaña se mezclara con el trigo; es ver en el lugar de la Religión Verdadera a la religión prostituida; en lugar del Santo de los Santos a la abominación desoladora; en lugar del Sacramento de Salvación, al signo de perdición; en lugar de la Iglesia fiel fundada por Cristo a la ramera, falsa Iglesia que se “embriaga con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús” (Ap. XVII, 7 y ss).

Dos Iglesias que se asentarán en Roma disputándose y reclamando ser el verdadero camino que conduce al Padre. Pero sólo María es Madre del Verdadero Camino.

Dies Irae

Como consecuencia de toda la suma de apostasía que se esparcirá por la redondez de la Tierra, el Señor entrará en Juicio contra todas las Naciones. Siendo Jesucristo Rey de Reyes y Señor de Señores, antes de tomar posesión de su Reino, primero debe ejercer Su Juicio hasta que la Divina Justicia quede completamente restablecida. Y Su Justicia es ya parte de Su Triunfo, parte de Su Reino, el inicio de la Parusía. Porque Él es Juez, Legislador y Rey a la vez.

La Parusía

Es el tema más importante de toda la Revelación. La Parusía o Manifestación del Señor es un largo periodo histórico con una duración indeterminada de cientos de años donde van a pasar muchas cosas. Pero la Parusía comienza con el Juicio de Dios y luego se continúa con el cumplimiento de la oración del Padre Nuestro: “venga a nosotros tu reino”.

En esta época de la Parusía Jesucristo no reinará físicamente, sino que su reinado será espiritual, de poder y de gracia; un reinado de belleza, armonía, santidad, justicia y paz.

Sólo hasta el final de la Parusía, o sea, al fin de la Historia de la humanidad o fin del mundo, es que Jesucristo se hará visible para todos, descendiendo del Cielo como Rey de toda la creación para Juzgar en el Juicio Final a todos; a los “benditos de Su Padre” y a los “malditos del fuego eterno”.

Volver al origen

En la Parusía se logrará hacer realidad el Proyecto Original de Dios que tuvo desde un principio: que el hombre al ser Imagen y Semejanza de Dios participara completamente de Su Divinidad; Semejante a Él en todo; otro Cristo; que el hombre llegue a ser el mismo Cristo glorificado como salió del sepulcro. Un hombre con todo su Ser Trino Glorificado y Transformado en la Tierra… para continuar su gozo en Unidad con Dios en la vida eterna.

Este proceso de Restitución y Volver al Origen vendrá en etapas, primero pocos, luego algunos; después muchos.

En la Parusía seguirá habiendo muerte y pecado, aunque en mínima proporción, pero la santidad de los hombres –sobre todo al comienzo– será cuantitativa y cualitativamente mayor a los antiguos, y muchos lograrán vencer la muerte. Estos tendrán una participación en la vida de los hombres en la Tierra, pero a la vez estarán transformados y glorificados y pertenecientes de lleno al mundo de Dios.

Otros habrán pasado por el martirio y muerte por Cristo en la Gran Tribulación que desató el Anticristo, y resucitarán antes que todos para participar, según sus méritos, en la vida de los hombres en la tierra durante la Parusía. Unos y otros serán Uno con Cristo. Serán Jueces y Reyes de los hombres y guiarán a las Naciones. Serán pues los reyes del Rey y los señores del Señor. Serán tanto “los que vienen de la gran tribulación y que fueron lavados sus vestidos con la sangre del Cordero”  (Ap. VII, 14), como los ciento cuarenta y cuatro mil “que fueron rescatados de la tierra como primicia para Dios y para el Cordero” (Ap. XIV, 2-5).

El resto de los mortales caminarán en gran santidad, casándose, multiplicándose y edificando en toda la Tierra el Reino de Cristo, que por lo demás “estará llena del amor de Dios como una invasión de las aguas del mar” (Is. LXV), en una continua comunicación entre el mundo de Dios y el de los hombres. Será la culminación del reino de Cristo en la Tierra con María.

La Prioridad

Estos son los signos. Pero por encima de todo esto, lo verdaderamente importante que Dios espera de cada uno de nosotros es cumplir la misión para la cual cada uno ha sido creado. Y esta es para todos doble: personal, que se traduce en la búsqueda de la santidad mediante el crecimiento espiritual de nuestro ser trino, cuerpo, alma y entendimiento, para un día volver a la Casa del Padre y compartir la felicidad con Dios para siempre; y para con los demás, que se traduce en duplicar los talentos que hemos recibido para que podamos ser instrumentos de conversión para todas y cada una de las almas que Dios desde la eternidad designó poner en nuestro camino, para que también ellas alcancen su salvación eterna y a su vez cumplan la misión en esta vida para la cual fueron creadas.

De esta forma, conformando el Cuerpo Místico de Cristo viviremos en la Unidad que clamó Jesús a Su Padre, para que siendo todos Uno, seamos también Uno con Dios y contribuyamos así al establecimiento del Reino de Cristo en la Tierra con María Santísima, hasta que el Hijo al final de todo entregue Su Reino a Su Padre y seamos todo en todos.

 

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