Entrevista

Entrevista con el Dr. Ricardo Ramos Pesquera, Presidente Internacional de la Misión Nuestra Señora del Pozo

El Doctor Ricardo Ramos Pesquera nació en Bayamón, Puerto Rico. Es casado y padre de tres hijos; cirujano dentista graduado del Recinto de Ciencias Médicas en Río Piedras, Puerto Rico en el 1980. Hizo su Promesa el 10 de noviembre de 1985, y es Presidente de la Misión desde julio de 1987. Como Presidente no devenga salario alguno; ejerce su profesión de cirujano dentista para mantener a su familia.

El Dr. Ramos Pesquera vivió una conversión, pues cuando conoció el Mensaje de la Virgen estaba alejado totalmente de las enseñanzas de la Iglesia Católica y la práctica de los sacramentos, a pesar de haber recibido formación en colegios católicos. Antes de conocer la Misión, creía que lo tenía todo pues era un profesional exitoso con dos oficinas dentales, una hermosa familia, buena casa y carros. Sin embargo, sentía un gran vacío existencial y le tenía pánico a la muerte. El conocer el Mensaje de la Virgen fue recordar el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, pero no de forma filosófica ni teórica sino en la práctica y con obras.

La Misión le abrió los ojos y se convenció de que la vida después de la muerte es algo palpable, auténtico y real; que tarde o temprano todos tendremos que dar cuenta a Dios y presentarle nuestras obras y que la eternidad tiene dos vertientes: de felicidad eterna al lado de Dios o, por el contrario, del crujir y rechinar de dientes en las tinieblas. Ya han pasado 23 años desde que consagró su vida como promulgador de la Virgen del Pozo y no se arrepiente de haber tomado esta decisión, pues le da mucha paz, alegría y satisfacción el cumplir con lo que está convencido es la voluntad de Dios. Actualmente el Dr. Ricardo Ramos es Columna de la Representación de Éfeso y Presidente Internacional de la Misión. Su encomienda es velar por la pureza del mensaje dejado por la Virgen, esto es, que no se relaje ni altere la filosofía, enseñanzas y prácticas dejadas por la Virgen en su Aparición. Además trabaja a destiempo para lograr que el Mensaje de Restitución siga esparciéndose en Puerto Rico y en el mundo entero.

La Aparición y Mensaje de la Virgen del Rosario ocurrió en el año de 1953, es decir, hace poco más de 55 años. En el contexto de los acontecimientos actuales, ¿qué tiene que decir esta manifestación a Puerto Rico y al mundo entero, en unos tiempos que se debaten en una crisis generalizada en prácticamente todos los órdenes de la vida?

Antes que nada, quiero establecer que la Aparición de la Virgen del Rosario del Pozo es un pedido divino, encomendado a la Santísima Virgen: "...porque así me lo ha encomendado mi Hijo." (Segundo Mensaje) y el propósito de su visita a Sabana Grande es la búsqueda de unos apóstoles de los tiempos que lleven a cabo este pedido del Cielo. A través de los años, ha quedado demostrado el origen sobrenatural de esta manifestación: ha prevalecido a través de duras pruebas y persecución, proliferando y dando innumerables frutos para Dios. Él ha mostrado su rostro a través de milagros tales como son las miles de conversiones y sanaciones físicas ocurridas, y también, manifestaciones sobrenaturales como el Milagro del Sol, ocurrido en dos ocasiones: en el último día de las Apariciones en el 1953 y ante miles de personas en el 1991, durante la celebración del 38 Aniversario de las Apariciones. En esta Aparición, la Virgen hace un llamado a la transformación del ser humano y a buscar la Restitución en todos los órdenes de la sociedad. Esto es, volver al origen, a vivir en virtud y en verdad las enseñanzas del Evangelio, a mantener el Orden establecido por Dios Padre, donde sea Dios la prioridad de vida de todo ser humano y se viva el Mandamiento principal de la Ley de Dios: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Más aún, la manifestación de la Virgen del Rosario del Pozo es altamente profética. Ella advierte a esta generación que de continuar el derrotero actual de indiferencia a las cosas de Dios, de falta de fe, de falta de esperanza en la promesa de una vida sobrenatural y eterna después de la muerte y de desamor a Dios y al prójimo, la humanidad tendrá que atenerse a duras pruebas causadas por el egoísmo del ser humano y más aún, la Virgen advierte de una gran prueba proveniente de la Mano de Dios.

Sin embargo, en esta manifestación María Santísima muestra su maternal protección y amor por todos sus hijos, señalándoles las acciones a tomar para evitar que las profecías se hagan realidad. En sus Mensajes, Ella ofrece a la humanidad la solución a los males que le aquejan. En su Sexto Mensaje, Ella dice: "Todo esto podrá ser evitado, si la humanidad se llena de fe y amor por mi Amadísimo Hijo, Jesús". Y como Madre amorosa explica detalladamente a sus hijos cómo pueden lograr esto proponiéndoles, en el Cuarto Mensaje, un plan de entrega y crecimiento espiritual para alcanzar la Plenitud.

¿Cuál es la postura actual y oficial con la Iglesia de Puerto Rico y con la Iglesia Universal, pues se constata que el Mensaje y su vivencia han llegado a otros países del mundo, sobre todo a la luz del llamado de María: "Permanezcan firmes en el Verdadero Camino, en la Iglesia de mi Hijo"?

Toda manifestación de Dios tiene que pasar por el crisol de la prueba, del sufrimiento, de la persecución. Y en este sentido, la Misión Nuestra Señora del Pozo no ha sido la excepción. Aquí se cumplen las palabras del Señor: "Nadie es profeta en su tierra". Y aunque en Puerto Rico ni la Aparición ni la Misión han sido acogidas con la oficialidad necesaria por parte de la Jerarquía Puertorriqueña, todos sus miembros son católicos que practican la fe y la Doctrina de la Iglesia y trabajan activamente por la santificación de las almas.

Además, la filosofía, enseñanza, disciplina y prácticas que promueve la Misión han sido analizadas y estudiadas por reconocidos Doctores en Teología de la Iglesia Católica, por la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Concejo Pontificio de Laicos, ambos con sede en Roma. Es importantísimo destacar que el decreto emitido en septiembre de 2002 por el entonces Presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, S.E.R. Joseph Cardenal Ratzinger, hoy en día S.S. Benedicto XVI, estableció que ni el grupo de la Misión de la Virgen del Rosario del Pozo es una secta como algunos alegan; ni que a juicio de la Iglesia está prohibida o acabada la devoción a la Virgen del Rosario del Pozo; ni que ha sido condenada la Aparición como algunos pretenden hacer creer. Sin embargo, las duras pruebas a las que hemos sido sometidos, lejos de alejarnos de la Iglesia, nos han acercado más a ella, nos han fortalecido en la fe, en el amor a nuestros pastores y en la fidelidad a su doctrina y enseñanzas. La Virgen del Rosario del Pozo nos advirtió de estas pruebas en sus mensajes y, no sólo nos llama a permanecer firmes en la Iglesia de su Hijo, llamado que siempre la Misión ha cumplido y promueve entre todos sus miembros, sino que, más aún, nos aconseja en sus mensajes que no permitamos que estas tribulaciones sean causa de frustración ni pérdida de la fe; por el contrario nos dice: "Mejor así" y nos invita a "Una vida de armonía y común unión con los pastores". Como prueba de esto, actualmente en muchos países del mundo miembros misioneros laicos y religiosos de la Misión trabajan en armonía y con la aprobación de la Jerarquía Eclesiástica de esos países.

La Misión Nuestra Señora del Pozo (MNSP) ha pasado en estos últimos años por una fuerte prueba, particularmente a raíz de los ataques de ex miembros de la Misión, que han criticado incluso la Aparición y su Mensaje como un invento del vidente; y otros juicios severos contra la cultura que caracteriza la entrega de los promulgadores miembros de la Misión. Asimismo se han levantado afirmaciones contra la vida moral y personal del vidente, Juan Ángel Collado, ¿cuál es la postura y opinión de la Misión al respecto?

La Misión Nuestra Señora del Pozo nace de la Aparición de la Virgen y toda su cultura y filosofía emanan de los mensajes y enseñanzas que la Virgen dejara durante los 33 días de las apariciones en el 1953. Es poco inteligente pensar que un niño de ocho años pudo inventar una historia, estructura, cultura, filosofía y enseñanzas de tal perfección que Doctores en Teología que las han revisado nunca han encontrado nada en contra del Evangelio ni de las enseñanzas de la Iglesia Católica. Todas las prácticas de vida que la MNSP promueve entre sus miembros no son otras que las que el mismo Cristo propuso a sus discípulos y las que la Iglesia propone a todos los bautizados. Además, la Virgen del Rosario del Pozo llama en este tiempo a "vivir una vida de entrega y acción apostólica de mayor diligencia" (Sexto Mensaje). El Sr. Juan A. Collado es el fundador natural de la MNSP y gracias a su trabajo, dedicación y ejemplo de entrega y amor profundo a Dios, a la Virgen y a la Iglesia, hoy en día la Misión existe con un historial innegable y comprobable de grandes frutos de conversión, de retorno de miles a los sacramentos y a la vida de oración, de cientos de hombres y mujeres que han optado por la vida consagrada laical con Dios como prioridad y centro de sus vidas. Para coronar la labor apostólica del fundador, esta Misión ha dado a la Iglesia una Obra de sacerdotes y religiosas que trabajan arduamente bajo sus obispos en pro de la santificación de los hombres. "Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos". Es una realidad que toda obra que da grandes frutos para Dios es más atacada por el enemigo.

Sin embargo, cada profecía de la Virgen se ha ido cumpliendo, por tal razón, estamos confiados que aunque el futuro sea uno de lucha grande, la Misión logrará cumplir el pedido de la Virgen, como profetizado por Ella: "Siete serán los retoños y siete las espadas; siete serán las generaciones y después no podrán ser contadas".

¿Qué le depara a la Misión? ¿Cómo ve el futuro con la Iglesia y el mundo, particularmente dentro del propósito traído por la Virgen de formar una Nueva Estirpe y el logro de la "Restitución del Camino" y de la "Plenitud"?

La Misión es encomienda de Jesús a su Madre, María Santísima. Ella es la capitana que junto con todo el séquito divino, ángeles y arcángeles, lleva esta nave, llamada Misión, con rumbo firme y certero conforme al Plan Divino. No me queda la menor duda que, como profetizado por ella, la Misión seguirá creciendo en número y en espíritu transformando la humanidad y, más importante aún, dando granes frutos de santidad a la Iglesia. Invito a todos a responder al llamado que la Virgen del Rosario del Pozo nos hace en sus Mensajes a formar una Nueva Estirpe de cristianos verdaderos que busca la santidad propia y de los demás. Si así lo hacemos, sin duda se logrará la Restitución del Camino y la Plenitud que Ella nos pide.

Luis Eduardo López Padilla