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A 10 años del Autogolpe

Este 11 de septiembre se cumplen 10 años de un hecho doloroso no sólo para la historia de los Estados Unidos sino para el mundo entero. Ese día, según los reportes oficiales, más de 3,000 personas murieron como consecuencia de los dramáticos sucesos acaecidos en las Torres Gemelas y en el Pentágono con motivo del impacto de "3 aviones" en los edificios antes mencionados, así como la caída sorpresiva e impresionante de las torres 1 y 2 del conjunto del World Trade Center, conocidos por todo el mundo precisamente como las Torres Gemelas en el bajo Manhattan en Nueva York.

Más allá de la versión oficial de todos conocida, a los pocos meses de los atentados surgieron varias teorías cuyas líneas de investigación eran muy diferentes de lo que se "vendió" al pueblo norteamericano y al mundo entero. No obstante, existirá entre un número muy amplio de personas el rechazo y la reticencia a aceptar supuestas teorías conspiracionistas, de las cuales está llena la Historia de la humanidad.

Conspiración y Posibilidades

Sin embargo, no se trata solamente de hablar de una teoría de conspiración sino de hechos que demuestran que el origen de los atentados está dentro de otras posibilidades distintas a las de la versión oficial. Y si vamos a hablar de posibilidades, existen un sinnúmero de preguntas que no tienen una respuesta clara y convincente sobre lo que realmente sucedió aquella mañana del 11 de septiembre del 2001.

La historia nos confirma que hay una verdadera trama y conspiración en todo el proceso de las guerras y el terrorismo al que hemos venido asistiendo en los últimos años. Es decir, muchos conflictos regionales han sido provocados como un paso previo para lograr un Nuevo Orden Mundial bajo un solo Gobierno Mundial, como propósito largamente acariciado y eficazmente planeado y ejecutado en las escuelas de pensamiento y grupos ocultos del poder, a través de la cara visible del Council on Foreign Relations, el grupo Bilderberg, la Comisión Trilateral, la Orden secreta Skull and Bones, entre otras.

Atentados Recientes

Por eso la historia contemporánea está llena de atentados, conflictos, revoluciones, actos terroristas, que permiten posteriormente la acción bélica correspondiente para ir poco a poco obteniendo los propósitos y beneficios del proyecto mundialista. Por ejemplo, la guerra norteamericana contra España. Fue el hundimiento del buque de guerra Maine, por un supuesto torpedo y con una pérdida de 260 hombres, lo que condenó a España. Años más tarde el barco fue removido del barro, revelando que la explosión había salido de la bodega de municiones desde dentro del barco. Esto significó la pérdida de Filipinas, Hawai y Puerto Rico. También el caso del asesinato del Archiduque de Sarajevo que detonó la 1ª Guerra Mundial y luego la intromisión de los Estados Unidos por el hundimiento perfectamente preparado del buque Lusitania.

También tenemos el ejemplo de la guerra de Estados Unidos contra Japón y Alemania. Lo que ocurrió el 7 de diciembre de 1941 pasará a la historia como un día de infamia; pero no por los japoneses sino por el Presidente Roosevelt y otros personajes de su Administración que sabían que los japoneses estaban en camino de bombardear Pearl Harbor. Esta omisión asesina de no advertir fue una traición a los Estados Unidos. Un total de 2,403 marinos y soldados del ejército murieron "asesinados por este presidente", en medio de una tormenta de bombas arrojadas por los aviones japoneses. El Gobierno de los Estados Unidos en vano ha tratado de esconder su complicidad del bombardeo de Pearl Harbor, "clasificando", es decir, sacando de circulación los documentos pertinentes a esta guerra que terminó ya hace casi 50 años. Por eso el Almirante Kimmel, comandante de Pearl Harbor en ese día fatal, llamó a Roosevelt un "condenado traidor".

También está la guerra en Vietnam. ¿Cuál fue el ataque por torpedo contra una nave norteamericana en "aguas internacionales" que condujo a la guerra de Vietnam? La resolución para intervenir fue pasada inmediatamente después de que Lyndon Johnson y otros en el gobierno federal engañaron al pueblo americano haciéndolo creer que un destroyer US había sido atacado sin provocación por la armada vietnamita. Diez años después fue revelado que ese ataque no ocurrió. Pero este engaño condujo a la muerte de cerca de 60,000 hombres en Vietnam.

Otro ejemplo es el ataque a las Torres Gemelas en 1993. Un reportaje del periódico New York Times sobre el arresto de ciertos egipcios acusados de volar el World Trade Center revelan que no tan sólo el FBI tenía un aviso anticipado del atentado con bombas, sino aún peor, su informante, un anterior oficial del ejército egipcio, había construido la bomba. En efecto, Emad Ali Salem infiltró al grupo por encargo del FBI, que le preguntó si los egipcios podrían construir la bomba. Salem les dijo que ellos no podían. En consecuencia el FBI instruyó a Salem en la construcción de la bomba a los egipcios, usando fórmulas no verdaderas. Entonces el FBI le dijo a Salem que usaran explosivos reales. Salem hizo como le dijeron pero comenzó a filmar secretamente a sus instructores del FBI en sus reuniones. Estas transcripciones de grabaciones fueron publicadas en el New York Times en octubre de 1993. Esta bomba puesta en el lugar exacto hubiera matado a 100,000 personas en lugar de las 6 que efectivamente mató.

Y más recientemente tenemos los atentados de Madrid (11/M) y Londres (7/J), como resaca de la guerra en Irak.

Así pues, la estrategia ha funcionado siempre. Hay que crear indignación por algún hecho ocurrido o por algún hecho provocado; luego se insiste en la naturaleza perversa del enemigo escogido; después se arrastra al pueblo paranoico a la guerra con el apoyo de los medios de comunicación y se justifica cualquier acción en nombre del bien supremo, que en este caso, es la instalación del Gobierno Mundial al servicio del sionismo internacional. Porque finalmente ¿quiénes han sido los beneficiados de todos estos proyectos?

El reciente ataque a las Torres Gemelas nos muestra en el contexto los intereses que estuvieron presentes. Quizá para muchos resulta novedoso el vínculo entre el Presidente Bush y el Vicepresidente Cheney con el gran imperio del petróleo y del narcotráfico internacional, siempre bajo la perspectiva del propósito sionista. Está comprobada la vinculación comercial en el negocio del petróleo de la Familia Bin Laden y la Familia Bush desde los años 70s, así como también cómo a través de la CIA ambos socios entrenaron y armaron a la Jihad Islámica en contra de Rusia. En los ataques en Nueva York, existe mucha documentación encaminada a probar que Estados Unidos estaba al tanto de dichos atentados, tal y como lo documenta Thierry Meyssan - como investigador de la Red Voltaire- en su libro La Gran Impostura, (La Esfera de los libros, España, 2002) donde afirma que los atentados fueron auspiciados desde el interior del aparato del Estado norteamericano. Incluso varios de los supuestos terroristas veían sus fotos en los periódicos de todo el mundo, cuando la prensa norteamericana presentaba sus fotografías y anunciaba su propia muerte, como fue el caso de Abdul Rahman Al Omari, así como el piloto saudí Said Al Gamdi. Es decir, estamos ante un nuevo caso de autogolpe norteamericano para encaminar los pasos hacia el proyecto mundial. Por eso decía el director de la Europol Jürgen Storbek en una declaración al The Daily Telegraph que era muy difícil que Osama Bin Laden haya podido diseñar todas las fases de la operación en su conjunto y mucho menos que haya podido controlar la fase final de los atentados desde Afganistán. A juicio de Storbek, minoritarias facciones dentro de los servicios secretos estadounidenses estuvieron necesariamente involucradas en los hechos.

El Avión del Pentágono

Asimismo, se ha documentado con mayor fuerza el argumento de que ningún avión chocó contra el Pentágono, sino que la explosión fue consecuencia de un misil. El supuesto avión siniestrado nunca apareció. A mayor abundamiento, para el lector será bueno saber que un Boeing 757 de los que supuestamente chocó contra el Pentágono, mide 47 metros de largo por 13 de alto, 38 metros de apertura de ala y pesa casi 100 toneladas. Sin embargo, el boquete que se aprecia en las fotografías del Pentágono mide 6 metros de diámetro con un daño de profundidad de 27 metros y con salida de un agujero perfectamente circular de 3 metros de diámetro. Y la pregunta es, ¿dónde quedó el avión? Pues en la limpieza de los escombros no se encontró ningún motor, cada uno de 6 toneladas de peso hechos de titanio y acero, ni ninguna otra parte de los restos que por experiencia siempre aparecen en tratándose cualquier accidente aéreo.

Para decirlo pronto, la agencia de noticias CNN constató el día de los hechos que no había manera de probar que algún avión había chocado con el Pentágono, y que las únicas piezas que podían rescatarse eran tan pequeñas que podían ser levantadas con las manos.

Informes Previos

De hecho, muchas personalidades políticas y financieras sabían que los atentados se llevarían a cabo. Por ejemplo, el lunes 6 de agosto de 2001 el Embajador Alemán, Wolfgang Ischinger notificó al entonces Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, que por información obtenida por el BfV (servicio secreto interno de Alemania) y por el BND (agencia de inteligencia equivalente a la CIA) indicaba que un ataque contra objetivos estadounidenses ocurriría el 10 ó el 11 de septiembre. El presidente se encontraba en su rancho de Texas. El embajador actuó siguiendo instrucciones directas de quien era Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Joschka Fischer. El presidente estadounidense agradeció el informe al embajador y le dijo que estaba al tanto de la amenaza. Sin embargo, después de los atentados del 11 de septiembre, la Casa Blanca, a través del Departamento de Estado, hizo una urgente petición al gobierno alemán para que no hubiera ninguna referencia pública a la advertencia hecha por Ischinger.

Movimientos Financieros

Por otra parte, en el informe del 15 de octubre del 2001, la Organización Internacional de Comisiones de Valores dio a conocer que semanas antes de los ataques a las torres comenzaron a registrarse movimientos financieros especulativos que, por la cuantía de las transacciones, calificó como "el más importante delito por aprovechamiento ilícito de información privilegiada jamás cometido". Las investigaciones fueron abortadas por el FBI con el argumento de que la Deutsche Bank alegaba el derecho de anonimato de los beneficiarios.

También resulta curioso que después de teclear esta relación alfanumérica Q33NY en la letra llamada Wingdings, incluida en el procesador de textos de Microsoft, da como resultado lo siguiente: Q33NY. ¿Qué significa ello? ¿Una conspiración de la alta masonería 33 contra Nueva York? ¿Un avión dirigiéndose a las Torres con la firma de Israel?

Motivaciones

Pero no obstante que empresas se beneficiaban económicamente de los ataques del 11 de septiembre; no obstante el especial interés de George W. Bush de derrocar al régimen talibán para poder llevar a cabo la construcción del oleoducto y del gaseoducto que habrían de llevar energéticos desde Turkmenistán hasta Pakistán y el Mar Arábigo pasando por Afganistán, toda vez que los yacimientos son considerados los más grandes del mundo; y no obstante que también la invasión a Irak suponía una forma extraordinaria y efectiva de reactivar a la economía norteamericana que en ese momento pasaba por una debilidad muy marcada, debemos de tener presente el lugar estratégico que ocupa el Medio Oriente en el escenario del poder mundial. Es decir, cada vez toma más peso el argumento de que el Mossad, la central de inteligencia israelita, bajo la perspectiva religiosa, pudo haber estado al frente de los atentados del 11 de septiembre, donde el gobierno norteamericano sería un rehén del sionismo radical, y cuyo objetivo último sería expulsar de Jerusalén a los palestinos para poder construir allí el Tercer Templo judío, símbolo mesiánico de su mundial dominio.

Otros Cuestionamientos

Existe un documento llamado A Report for the Project for the New American Century de septiembre del 2000 auspiciado por Dick Cheney, Paul Wolfitz, Donald Rumsfeld y Jeff Bush, y del cual en el informe denominado Rebuilding America's Defense, Strategies, Force and Resources for a New Century, se pide una revisión completa de la milicia de los Estados Unidos y "alienta a que se luchen y se ganen guerras en distintos lugares", y agrega que "the process of transformation, even if it brings revolutionary change, is likely to be a long one, absent some catastrophic and catalyzing events – like a new Pearl Harbor" (el proceso de transformación, incluso si trae cambios revolucionarios, es probable que sea uno largo, salvo algunos eventos catastróficos y catalizadores – como un nuevo Pearl Harbor).

De lo anterior se puede concluir que en la mentalidad de los hacedores de este documento estaba clara la convicción de que para lograr el proceso de transformación del que hablaban, era necesario un evento catastrófico y catalizador, como lo fue precisamente el atentado a las Torres Gemelas. Que cada quien saque sus propias consecuencias.

Además de que 17 participantes del proyecto antes citado tomaron posiciones en la siguiente administración de la Casa Blanca. Todo esto corrobora lo que dijera el General Hamid Gul, ex jefe de inteligencia paquistaní, "que los atentados a las Torres Gemelas y Pentágono fueron planeados por el servicio de inteligencia de Israel, es decir, el Mossad".

FAA

Uno de los hechos que llaman poderosamente la atención es el porqué no hubo intercepción alguna de parte de la Fuerza Aérea Norteamericana (FAA) en contra de los aviones que se estrellaron en las Torres Gemelas, tomando como referencia el hecho que desde septiembre del 2000 a junio del 2001 la FAA envió aviones de guerra en 67 ocasiones para interceptar aviones comerciales con los que se había perdido el contacto o que habían salido de la ruta establecida. Esta acción de rutina se cumplimentaba en sólo 10 minutos. Así las cosas, la pregunta es, ¿por qué ningún avión militar interceptó en más de 60 minutos a los aviones comerciales? O incluso interceptar al avión que supuestamente chocó en el Pentágono cuando dicho ataque ocurrió a las 9:38 de la mañana, es decir, casi una hora después del atentado a las Torres Gemelas; además de que la Base Aérea Militar Andrews está a sólo 19 kilómetros de Washington. Y otra pregunta, ¿cómo es posible que un avión haya podido entrar al Pentágono con los precedentes de los avionazos a las Torres Gemelas, siendo éste el edificio más protegido del planeta? ¿Cómo es posible que con las más de 80 cámaras que graban a cada momento lo que sucede a las afueras del Pentágono no se tenga ninguna imagen clara de algún avión estrellándose en el edificio?

La explicación que da la Fuerza Aérea es que "convenientemente" el 10 y 11 de septiembre de 2001 se dio inicio al programa Vigilant Guardian de la NORAD que paradójicamente simulaba aviones secuestrados en el noreste de los Estados Unidos lo que provocaba estímulos visuales en pantalla, lo que trajo como consecuencia que se paralizara el sector de defensa aérea por completo (NEADS–Northeast Air Defense Sector). La pregunta es, ¿quién o quiénes determinaron este programa de simulación de aviones secuestrados en la misma zona del territorio americano donde ocurrieron los atentados? Y por si fuera poco, el Northern Vigilance envió cazas para monitorear aviones soviéticos que pasarían por el norte de Canadá. También esto resulta muy conveniente.

El Impacto y Caída de las Torres Gemelas

Por lo que se refiere al impacto de los aviones en las Torres Gemelas abundan más preguntas que respuestas satisfactorias, particularmente sobre la extrañísima caída de las torres. Así como la inexplicable venida abajo del edificio número 7 del World Trade Center, un edificio de 47 pisos en el que no impactó ningún avión. O sea, aquí hay algo mal: había 2 aviones y fueron 3 los edificios que se colapsaron en caída libre, según lo dijo Niels Harrit, profesor asociado de la Universidad de Copehnague y miembro del grupo de científicos que analizó el material derrumbado.

En efecto, existe el testimonio de múltiples personas, incluidos bomberos por supuesto, sobre explosiones que escucharon antes de que cayeran las Torres Gemelas. Más aún, en el momento en que las torres implosionaron se observa material disparado hacia los costados y clarísimas explosiones instantes antes de que fueran cayendo en sí mismas, como si se tratara de una detonación controlada con precisión militar.

A pesar de que no se hizo ningún análisis de parte de las autoridades correspondientes sobre la causa por la que cayeron las Torres Gemelas debido al impacto de los aviones (se recogió todo el material  y se vendió como chatarra al Medio Oriente) investigadores privados y científicos encontraron en los escombros explosivos de nanotermita que no podían provenir de los aviones y que se cree que varias toneladas de explosivos fueron colocados en los edificios con antelación.

Ciertamente el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST por sus siglas en inglés) en agosto de 2005, emitió un informe sobre la caída de las Torres Gemelas, en el que supuestamente no se pudo demostrar que se hubieran usado explosivos. No obstante, el punto es que en dicho informe de más de 1,000 páginas no se explica cómo fue que colapsaron las Torres Gemelas y el edificio número 7 del World Trade Center, en caída libre, viniéndose abajo en la extraordinario tiempo de sólo 10 segundos.

Según Niels Harrit, la nanotermita es una mezcla de óxido de aluminio y materiales que reaccionan creando un intenso calor. La reacción produce hierro que se calienta a 3,000 grados centígrados y puede ser usado para soldar o para fundir acero. La nanotermita es un polvo reducido en partículas pequeñas, perfectamente mezcladas. Cuando éstas reaccionan, el intenso calor se desarrolla más rápidamente y si es mezclada con aditivos puede servir como un medio explosivo eficaz, que contiene más energía que la dinamita y puede ser utilizado como combustible de cohetes.

Pudiéramos seguir dando curso a otras preguntas o cuestionamientos que permiten, como se dijo al principio, entrar al terreno de las posibilidades de que el 11 de septiembre de 2001 fue el ejemplo reciente más claro del proyecto del Nuevo Orden Mundial siguiendo la máxima masónica: "Del caos surge el orden", que demuestra la más malévola y perversa acción de la élite del poder que dirige los destinos del mundo y que no cesará en su acción hasta haber realizado el propósito acariciado desde largo tiempo. Habrá pues que estar atentos a los hechos futuros que impactarán en el mundo completo, recordando las palabras de Benjamín Disraeli, Primer Ministro Inglés en 1870, "el mundo está gobernado por personajes muy distintos de los que se imaginan los que están tras bastidores". Y lo que expresara el Gran Soberano del Rito Escocés y miembro de la Masonería Invisible, Albert Pike: "una gran conflagración final, amplificada por la crisis entre el islam y el judaísmo, será necesaria para establecer definitivamente el Nuevo Orden Mundial".

Luis Eduardo López Padilla

9 de septiembre del 2011