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Dos Papas en Roma

Dos Papas en Roma es el título de un libro que su servidor escribió en el año 2007 para analizar las últimas informaciones y evidencias que hasta entonces había sobre el texto no publicado del Secreto de Fátima. No obstante, hay quienes se han apropiado de esta frase para denunciar erróneamente un cisma dentro de la Iglesia entre el Papa Emérito Benedicto XVI y el Papa Francisco. A continuación trataremos de arrojar luz a este enredo y confusión.

 

Desconozco si exista otro libro con el mismo título, en lengua castellana o en cualesquier idioma, pero al menos mi libro Dos Papas en Roma preanunciaba la futura existencia simultánea de dos Papas en la Ciudad de Roma. Ahora bien, este hecho profético, que desde luego aún no ha sucedido, tiene condiciones muy específicas y que revelarán la existencia de 2 Iglesias con sede en la Ciudad de Roma, cada una autoproclamándose como la auténtica y verdadera Iglesia Católica y encabezada cada una por un Papa electo “canónicamente”. Pero vayamos primero a los antecedentes.

Cuanto atares en la Tierra será atado en los Cielos

Existe una frase dicha por Jesucristo de trascendental importancia, y es cuando le dice a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia… y cuanto atares en la Tierra será atado en los cielos; y cuanto desatares en la Tierra, será desatado en los cielos” (Mt. XVI, 13-18).

Esto quiere decir que todo lo que Pedro ate en la tierra será atado en el Cielo, es decir, todo lo que diga, proclame, establezca, legisle, regule, prohíba y sentencie conforme al Depósito de la Fe y la Revelación será igualmente dicho, proclamado, establecido, legislado, regulado, prohibido y sentenciado en los cielos. Si alguno de estas acciones son derogadas en la Tierra del mismo modo serán derogadas en el Cielo.

Ahora bien, y esto es muy importante, todo lo que la Iglesia diga, proclame, establezca, legisle, regule, prohíba y sentencie conforme al Depósito de la Fe y la Revelación sin duda alguna formará parte de la Verdad para que el hombre pueda alcanzar la Salvación. Y esto es Verdad porque así ha sido atada en el Cielo y ese poder se lo dio Cristo directamente a Pedro.

Continuando con lo anterior, esto no significa necesariamente que todo lo que la Iglesia ate en la Tierra coincida plenamente con lo que podríamos llamar la Verdad Absoluta de Dios. Esto es muy complicado expresarlo, pero es así, pues Dios es un gran misterio. Será necesaria la eternidad para ir paulatinamente comprendiendo la Magnificencia, Omnipotencia, Sabiduría y Misticismo de Dios Uno y Trino en toda su profundidad.

Cuando Jesucristo dijo: “no he venido a abolir la ley sino a darle cumplimiento” (Mt. V, 17) sirve para comprender mejor lo que acabamos de decir, y es que por encima de la ley (o sea, Verdad de Salvación) está algo mucho más perfecto que es el Amor (o sea, Verdad Absoluta de Dios). Por eso el Apóstol Juan define sabiamente a Dios cuando dice “Dios es Amor” (I Jn IV, 16). Por eso el Amor, al igual que Dios, es septiforme,  comenzando por la esclavitud y culminando con la realeza. Por eso María es Reina y Señora de todo lo creado, pero primero fue esclava del Señor. Pero este un tema aparte del que en su oportunidad hablaremos.

Alejamiento gradual de la Verdad

El punto es que la Iglesia se ha ido apartando más y más no sólo de la Verdad Absoluta de Dios, sino que ha ido oscureciendo entre los fieles la Verdad de Salvación, pues ha sembrado el egoísmo que ha sido causa de conflictos y divisiones entre los hijos de Dios; ha dejado entrar falsas filosofías y nuevas creencias que han hecho muy difícil crecer en la vida espiritual y han, repito, oscurecido el Camino Verdadero que conduce al Padre.

Desde que la Iglesia fue fundada no ha estado exenta de herejías, pruebas y persecuciones. La condición divina y humana de la Iglesia la hace pasar tanto por la debilidad de sus miembros como por el ataque preternatural de Satanás que pidió cribar a la Iglesia y a Pedro como el trigo (Lc. XXII, 31-32). Y esto no sólo no se ha visto interrumpido sino que conforme nos hemos acercado al final de los tiempos, “sabedor que le queda poco tiempo, el demonio anda como león rugiente” (cfr. I Pe. V, 8) y ha desplegado un ataque terrible y sin precedentes contra la Iglesia. Es la dura batalla entre la luz y el poder de las tinieblas, que comenzó desde sus orígenes y llegará hasta el día final.

Poco a poco la Iglesia se ha ido apartando de la Verdad y esto explica el porqué de la gran obscuridad y confusión que existe en el mundo. Las causas históricas empiezan a perfilarse a partir del siglo XIV cuando se siembra la semilla de lo que más adelante generaría una gran confusión en el orden intelectual y posteriormente en el moral y religioso. La filosofía empieza a darle un valor exclusivo a la ciencia, y paulatinamente a la razón, llevando consigo el establecer como único criterio de verdad a la sola inteligencia humana. Se olvida que el conocimiento de las cosas nos aleja de Dios y la fe nos acerca; y si los hombres piensan que tienen soluciones para su propia vida entonces ya no hay razón para comunicarse con Dios.

Es entonces que en los siglos XVIII y XIX la filosofía del racionalismo vino a envenenar los cimientos de la fe católica. Este racionalismo filosófico llevó al culto de la diosa razón. Por eso Voltaire, la figura de más influencia en la Ilustración fue el que lanzó el dicho “Écrasons l’infame” (Aplastad al infame) refiriéndose a Cristo y a su Iglesia. Y este movimiento –uno de los más anticristianos de la Historia– trajo un sinnúmero de herejías que hicieron un gran daño a la fe de la Iglesia, como el liberalismo, el modernismo, el positivismo, el secularismo, el racionalismo religioso, el socialismo y el comunismo; el liberalismo teológico; el feminismo radical; también el ateísmo y el panteísmo y otras muchas ideas refundidas en el movimiento esotérico de la New Age. Así, surgieron errores respecto a Dios, Jesucristo, la Iglesia, el Papa, el dogma, la moral, la liturgia y los sacramentos.

Golpe Final de Satanás

Por si fuera poco, Satanás se alistó a preparar el golpe cuasi mortal contra la Iglesia y que de alguna manera preparará en el futuro la venida del profetizado Anticristo de la Sagrada Escritura. Fue así como el 13 de octubre de 1884, el Papa León XIII cuando acababa de celebrar la Santa Misa escuchó una voz profunda y gutural que decía:

Yo puedo destruir a tu iglesia… para hacerlo necesito más tiempo y más poder.” Entonces el Papa oyó una voz suave que preguntó: “¿Cuánto tiempo y cuánto poder?” La voz gutural respondió; “75 a 100 años y más poder sobre los que se entreguen a mi servicio”. La voz suave replicó: “Tienes ese tiempo” (Revista Soul Magazine, mayo-junio de 1984).

En esta misma línea de revelación privada, la Santísima Virgen reveló a los niños de Medugorie las siguientes palabras –cuando explicaba el capítulo XII del Apocalipsis, eje central del final de los tiempos–:

Deben darse cuenta que Satanás existe. Un día se presentó ante el trono de Dios y pidió permiso para poner a prueba a la Iglesia por un periodo de tiempo y Dios le dio permiso para que lo haga por un siglo. Este siglo (XX) está bajo el poder del demonio” (cfr. Advertencias Marianas. 1986).

La Casa Devastada

En suma de lo anterior, las consecuencias no se han hecho esperar. Errores doctrinales se han difundido por todas partes, afirmándose que la Iglesia debe estar sometida al poder temporal; que la Biblia tiene errores respecto a la ciencia y a la Historia; que los dogmas tienen claras contradicciones; que la Resurrección de Cristo no es un hecho comprobado históricamente.

Aunado a lo anterior, al interior de la Iglesia se agudizó un espíritu de división que llegó a su clímax a partir del Concilio Vaticano II y que enfrentó a dos bandos irreconciliables que siguen aún vigentes, según se interpreten los documentos del Concilio.

Uno de los principales efectos de mayor afectación a la esencia de la Iglesia fue la renovación de la Liturgia, donde se acentuó en la Santa Misa el aspecto de la cena comunitaria en detrimento al sentido sacrificial de la misma. Esto provocó que para una gran mayoría de católicos hoy en día se haya perdido el sentido y conocimiento de la trascendencia del Santo Sacrificio de la misa y que para un gran número de católicos laicos, sacerdotes y monjas ya no se crea en la presencia real y verdadera de Cristo en la Eucaristía, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, tal y como lo enseña la Iglesia Católica.

Los Institutos y Fundaciones de vida religiosa en la mayoría de los casos han perdido el espíritu de su fundador y se han acomodado a las exigencias de la vida moderna y a los nuevos criterios de psicología y sociología. Esta modernización ha provocado tanto un gran abandono por parte de las almas a su vida consagrada como una falta y crisis de vocaciones religiosas.

Para la mayoría de los católicos ya no hay formación moral, bíblica, sacramental ni dogmática. Las universidades católicas mayormente se declaran independientes de los obispos y de la Santa Sede. Pero también no pocos teólogos se han declarado autónomos y en nombre de la libertad de investigación han violentado por completo los fundamentos de la moral católica. La grave crisis de la Iglesia no sólo continuó sino que se agravó. Un claro progresismo se apoderó de la Iglesia y en gran parte de las Iglesias particulares, donde cada obispo, párroco, orden, congregación o instituto religioso o de enseñanza católica obra, piensa, predica y educa como quiere, sin que le importe vulnerar la doctrina, la fe, la moral y la liturgia, incluso el propio Derecho Canónico. Y esto se ha consolidado desde la base hasta el vértice de la Iglesia.

En resumen, la crisis actual de la Iglesia engloba la falta de fe en las verdades eternas; la confusión en la moral; la ignorancia en la doctrina; la secularización de lo sagrado; la falta de crecimiento espiritual en las almas y por ende de vivencia de virtudes; indiferencia y descreimiento en la vida sobrenatural después de la muerte; casi nula vida de  oración, sacrificio y penitencia; pérdida del sentido de pecado; aberraciones contra natura; divisiones entre laicos, entre obispos y entre cardenales; y crítica y falta de unidad con el Vicario de Cristo, el Papa.

Cisma Anunciado

Ahora bien, dentro de las revelaciones privadas se viene anunciando desde hace unos 200 años que vendrá un cisma a la Iglesia de proporciones gigantescas y que será motivo de una gran confusión para todos pues veremos dos papas enfrentados por el trono de Pedro. Este desenlace cismático, como lo hemos mencionado líneas arriba, se viene fraguando desde hace mucho tiempo y ha tomado especial preparación a partir del siglo XX, donde el espíritu masónico que ha penetrado en la Iglesia ha jugado un papel relevante, conforme lo preveía el Papa León XIII a raíz de la visión que tuvo acerca del ataque del demonio a la Iglesia, y en la que escribiría lo siguiente:

En el mismo lugar santo donde ha sido establecida la sede de San Pedro y la Silla de la Verdad para iluminar al mundo, ellos han levantado el trono de su abominable impiedad, con el designio inicuo que cuando el pastor sea golpeado, las ovejas se dispersen” (Enc. Pontificias #6 p. 12, citado por el autor en Las Puertas del Infierno contra la Iglesia, p. 111).

Este ellos del que habla el Papa es a lo que Juan se refería cuando escribió: “Salieron de entre nosotros pero no eran de los nuestros” (I Jn. II, 19).

Corroborando lo anterior, la denominada “masonería eclesiástica” trabajó durante el siglo XX para dar el toque a la realización de una nueva iglesia y un nuevo cristianismo:

Estamos obligados a concluir sobre la base de una documentación rica en certezas”, escribe Pierre Virion, “que un magisterio oculto conduce a los doctores de una nueva iglesia inventada en las altas sociedades secretas a principios del siglo XX para que sea hecha realidad en un plazo de 100 años” (Misterium Iniquitatis (La Masonería dentro de la Iglesia) 1977. Cruz y Fierro Editores p. 43).

Por tanto, la masonería infiltrada dentro de la Iglesia ha venido madurando un complot y que pretende alcanzar su propósito y fin cuando de la misma Iglesia de Roma surja otra iglesia, una iglesia nueva pero asentada en Roma misma y con todo el ropaje jurídico y canónico de la Iglesia romana. Este asalto a Roma de esta iglesia nueva está perfectamente delineada por el Canónigo Roca (profeta masón de la iglesia iluminista):

… el nuevo orden social se implantará desde Roma pero al margen de Roma… y esta nueva iglesia, aunque tal vez no deba conservar nada de la disciplina escolástica y de la forma rudimentaria de la iglesia antigua, recibirá sin embargo de Roma la consagración y la jurisdicción canónica” (La Gloria Centenaria, p. 452. citado por Pierre Virion ob. cit. p. 47).

Los textos que hemos citado dejan claramente delineado que el cisma tendrá como característica novedosa el nacimiento o existencia de una iglesia falsa, y que de alguna manera saldrá de la misma Iglesia Católica Romana. Vamos a profundizar en esto.

Una Nueva Iglesia, Un Nuevo Papa

Como hemos dicho, este cisma que está por venir será muy diferente y atípico con respecto a los anteriores que han existido en la Historia de la Iglesia; y lo mismo con respecto a la disputa o enfrentamiento de dos Papas y dos iglesias, donde cada uno se proclamará Papa de la verdadera Iglesia Católica en Roma.

El fundamento bíblico de estas dos iglesias lo encontramos en el libro del Apocalipsis, donde la Mujer es símbolo de la Iglesia. Y aquí se habla de dos mujeres: la primera “vestida de Sol, con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas” (XII, 1–3); y la segunda mujer es una ramera “con la que han fornicado los reyes de la tierra… sentada sobre una bestia… vestida de púrpura y escarlata, cubierta de oro y piedras preciosas y perlas” (XVII, 1 y ss).

El eminente Padre Leonardo Castellani, jesuita argentino y una de las mentes más preclaras del siglo XX, autor de múltiples obras, en su libro El Apocalipsis explica que las dos mujeres del Apocalipsis representan la religión verdadera en sus dos polos extremos, la religión corrompida y la religión fiel; la iglesia verdadera y la falsa iglesia.

Existen innumerables textos de revelaciones privadas que hacen esta sutil diferencia de la iglesia falsa y la iglesia verdadera que surgirán en el final de los tiempos. Haremos un breve recuento:

En la visión del 13 de mayo de 1820 la Beata Catalina Emmerick dice: “Vi una fuerte oposición entre dos Papas… y vi cuán funestas serían las consecuencias de esta falsa iglesia que causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo” (Cullerton. Rockford 1991).

Nótese que la visión habla de dos Papas enfrentados y la existencia de una falsa iglesia. Nada que ver pues con los que adelantando profecías y distorsionando la interpretación quieren ver entre el Papa Emérito Benedicto XVI y el Papa Francisco el cumplimiento de esta profecía. No hay pues dos Papas enfrentados ni dos Iglesias.

En 1989, la Virgen le dijo al Padre Stefano Gobbi sobre la infiltración de la masonería eclesiástica lo siguiente: “Esta infiltración masónica ya había sido predicha por mí en Fátima cuando anuncié que Satanás se introduciría hasta el vértice de la Iglesia… y cuyo propósito es destruir a Cristo y a su Iglesia, construyendo… una falsa iglesia”.

En 1981 a la mística religiosa polaca Sofía Paprocski la Virgen le reveló que Fátima se reducía a tres palabras: “dos Papas rivales”, surgiendo una “Iglesia que se va a dividir en dos” (Diario Novedades, mayo 1981, México).

En 1976 el entonces Cardenal Wojtyla con ocasión del Congreso Eucarístico en Filadelfia lo expresó muy claro: “Estamos ante la lucha final entre la iglesia y la anti iglesia”.

Más recientemente en junio de 2006, el Sagrado Corazón de Jesús le revela a Marga lo siguiente: “Sucederá algo en la Iglesia que será como un aldabonazo contra Ella y que la hará tambalearse, aunque no extinguirse. Será un gran escándalo dentro de mi Iglesia que será azuzado por los medios de comunicación… el Gran Cisma, a partir del cual se separará la Verdadera Iglesia de la falsa” (La Verdadera Devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Ed privada p. 561).

Dos Papas Enfrentados

Como notará el lector, no se trata de que sólo haya dos Papas para que se cumpla la profecía, sino que tienen que estar enfrentados y esto hará que la Iglesia quede dividida en dos, análogamente al “velo del templo que se rasga en dos”, tal y como sucedió con la muerte de Cristo y que traerá el cisma de la Iglesia; donde la Iglesia Verdadera (la Mujer vestida del sol) se separará de la Iglesia falsa (la gran ramera revestida de púrpura y escarlata).

O sea, que las dos Iglesias tendrán una misma raíz y origen. Pero en un momento dado se separarán y cada una nombrará a su propio Papa. Y ambos Papas se proclamarán al mismo tiempo Papas de la Iglesia Católica. Y las dos estarán asentadas en Roma. Uno será Papa de la Iglesia Verdadera y otro será Papa de la Iglesia falsa.

¿Cuándo se dará esta división? Podemos decir que de hecho hoy en día lamentablemente ya existe una división y enfrentamiento en todos los niveles de la Iglesia, es decir, laicos, religiosos, sacerdotes, obispos y cardenales. Pero no será oficializado este cisma sino hasta el momento en que la Iglesia Verdadera se separe de la falsa y esto ocurrirá cuando tenga que darse la elección de un nuevo Papa. En otras palabras, en la realización y desarrollo de un cónclave.

Entonces sí habrá una gran confusión. ¿Cuál será el verdadero Papa? ¿Quién será el Papa que encabece el Camino Verdadero que conduzca al Padre? Esto traerá un sinnúmero de consecuencias dramáticas y terribles para las almas. Será el comienzo del clímax de la mayor prueba que la Iglesia haya pasado desde su fundación.

Hoy todavía hay un poco de luz que ilumina el Camino que conduce al Padre y podemos caminar sobre él. Pero pronto esa luz se apagará y sólo sabremos cuál es el Camino Verdadero si en este tiempo supimos edificar nuestro aposento interior, supimos encender nuestro cirio de la fe, de la oración (el santo rosario, la eucaristía); del sacrificio, de la penitencia, del Amor de Dios y de la caridad a los demás por amor a Dios; del corazón de carne misericordioso, de la vivencia de la virtud; del desapego a las cosas del mundo y del propio yo, obras que se convertirán en el aceite que encienda nuestra luz y nos fortalezca para que en los tiempos de confusión y en definición del camino hacia Jesucristo, sepamos promulgar a María como la Madre del Verdadero Camino que conduce al Padre.

Mucho más se puede decir de las consecuencias de este cisma y de cómo se desarrollará. Pero de momento es suficiente lo escrito hasta aquí. Sepa el lector que en los mayores momentos de confusión, la clave de la luz del Verdadero Camino que conduce al Padre es y será la Santísima Virgen. Pero esto no será tan claro y evidente como muchos creen, pues la confusión será grande para la gran mayoría durante un tiempo, pues los dos Papas seguirán las mismas reglas; estarán en Roma; predicarán lo mismo y de hecho duplicarán el libro de la Iglesia.   

Todo esto es necesario para la Pasión de la Iglesia pues es la única forma en que podrá ser purificada y renovada para los tiempos del Triunfo del Corazón Inmaculado.

 

Todos los artículos de este sitio pueden ser reproducidos, siempre y cuando se cite al autor, Luis Eduardo López Padilla, y la página donde fue originalmente  publicado, www.apocalipsismariano.com

La imagen digital de la obra La Virgen como la mujer del Apocalipsis, de Peter Paul Rubens, es cortesía del Programa Open Content del Museo Getty.