Una de las principales señales que han venido tomando mucha presencia en el mundo es el de los llamados platillos voladores u objetos voladores no identificados, OVNIs.

Quizá a muchos lectores les parezca un tema poco serio y nada relacionado con las cosas de Dios. No obstante, es menester ir desentrañando paulatinamente este gran misterio que ha estado vigente desde tiempos muy remotos y que ahora, sin duda alguna, ha tomado especial preponderancia, ya sea por su abierta y pública aparición en distintos lugares de la Tierra, como por su estrecha relación con otros fenómenos de orden cósmico que están empezando a ocurrir en el mundo y que en principio no tienen explicación.

Sorpresa para muchos ha sido el OVNI que por distintas fuentes fue grabado en una noche del mes de enero pasado sobre la Cúpula de la Roca en Jerusalén, exactamente junto al Muro de los Lamentos, el lugar más sagrado de los judíos y la segunda mezquita más importante para los musulmanes; lugar así mismo donde ocurrieron grandes sucesos de las tres principales religiones monoteístas.

El tema es extenso y complejo y he recibido no pocos correos consultando sobre el origen y naturaleza del fenómeno OVNI. Hay quienes piensan que es un fenómeno atribuible a la acción demoníaca; otros, por el contrario, afirman que está ligado a acciones provenientes de Dios; incluso me han hecho llegar supuestos mensajes en distintos lugares de apariciones marianas y de revelaciones a místicos y santos, donde se habla del fenómeno como una realidad, dando por hecho que existen seres de otros planetas y que es una consecuencia lógica del poder de Dios, pues arguyen que el universo es infinito, con millones de posibilidades de existencia de seres como nosotros viviendo en otros planetas incluso más allá de nuestro Sistema Solar.

De momento diremos lo siguiente:

1.  Todo lo que está ocurriendo en el mundo, y dicho en su sentido más teológico, es consecuencia del mal uso de la libertad humana.

2.  El fenómeno es ciertamente real, cuyo origen – aparición - se remonta a los primeros tiempos de la humanidad, y de hecho podemos encontrar el hilo conductor en la Sagrada Escritura.

3.  En cuanto a su procedencia, como se ha dicho líneas arriba, todo es consecuencia del mal uso de la libertad humana, por tanto, no debe encontrarse su punto de partida fuera de "nuestro mundo" sino dentro de "nuestro mundo".

4.  Que la Historia deberá revisarse pues nuestra actual civilización no es la que ha alcanzado mayor desarrollo, sino que en la antigüedad existieron una o más civilizaciones de mayor desarrollo científico y tecnológico que la nuestra, incluso desarrollo espiritual.

5.  Que este fenómeno irá in crescendo en los próximos meses y años, teniendo una especial revelación o aceleración precisamente a partir del año 2012.

6.  Que este asunto de los OVNIs está mucho más ligado a la batalla escatológica y final de los tiempos entre el "Dragón de 7 cabezas y 10 cuernos" y la "Mujer encinta que gime dolores de parto" de los que habla el Capítulo XII del Apocalipsis. El asunto es, como se ha dicho, muy complejo y su manifestación pública tendrá consecuencias incalculables y trascendentes, mayormente en el plano de la fe, pues será otro golpe cuasi-mortal para la Iglesia.

7.  Estamos entrando, y una vez más lo reiteramos, a unos meses que estarán identificados por un aumento de signos y señales de todo tipo, algunos que tendrán explicación natural, o social o política pero de consecuencias catastróficas incalculables; y otros signos que no tendrán explicación y que irán marcando un tiempo donde se abrirán, por decirlo así, 7 dimensiones del bien y otras tantas del mal. Y que revelarán misterios hasta ahora ocultos, que pondrán a prueba al extremo la fe de todos los creyentes.

8.  Un libro estamos preparando sobre el tema. Espérelo, pero tenga paciencia.

Luis Eduardo López Padilla

7 de marzo de 2011