En España cada año protestan en su contra. En Argentina piden desterrarlo y en Alemania hay una campaña a favor de su figura.

En España se repiten año con año las protestas contra Santa Claus y a favor de los Reyes Magos. En Argentina un arzobispo llamaba estos días a desterrar al "señor gordo vestido de rojo". En Canadá dicen que es canadiense y no finlandés como suele decir.

Ahora Alemania ha iniciado una campaña contra esa "inventada figura mediática" y en defensa del histórico San Nicolás.

La "guerra" germana es completamente pacífica. No hay insultos, no se empapelan las calles con carteles de "gordo cabrón", como ya sucedió en Madrid, ni existen videos similares a los realizados en los últimos años por empresas de publicidad españolas, en los que a ritmo de rap, el hombre del Polo Norte era tachado de capitalista, explotador, estafador y contaminante, entre muchas otras lindezas.

Tampoco hay manifestaciones en la calle ni intentos de entrar a ningún zoológico para demostrar que todo es una estafa y que los renos de Santa Claus no vuelan, como ya ocurrió una vez en la capital española.

Todo parece más calmado entre los teutones. Los católicos se han propuesto hacer entender a la sociedad que el anciano del trineo es sólo un producto publicitario, mientras que San Nicolás, protector de los que se encuentran en peligro, patrón de marineros, comerciantes y caminantes, pero sobre todo amigo de la infancia, transmite valores como la solidaridad, la justicia y el altruismo, cada vez más ausentes en la actualidad.

La tradición, una de las más importantes en el norte del Viejo Continente – básicamente en Holanda, Bélgica y Alemania –, tiene mucho más fundamento histórico, argumentan.

"La Navidad es cada vez más una fiesta del consumo cuando, en realidad, es una de las tres celebraciones más importantes para los cristianos", dijo el padre Simon Rapp, presidente de la federación de Jóvenes Católicos Alemanes (BDKJ), iniciadora de la campaña Por una zona libre de Santaclós junto a la obra social de San Bonifacio.

"Queremos devolverle su significado original", insistió Rapp destacando en que para ello, el primer paso es eliminar al culpable de la comercialización de esa fiesta: Santa Claus.

A diferencia de él, San Nicolás, que fue obispo de Mira, en Turquía, en el siglo IV, "no anima al consumo y es transmisor de los valores cristianos de solidaridad y caridad", agregó.

"El santo, procedente de Asia menor, es una figura real, alguien que vivió de verdad, no una falsificación ni un invento de la industria publicitaria", añade monseñor Georg Austen, secretario general de la Obra de San Bonifacio.

Para demostrarlo, organizadores de la campaña intentan seguir su ejemplo ayudando en asilos, escuelas, orfanatos, repartiendo galletas de Navidad, comida entre los pobres o acompañando a los más mayores al cine.

Desde la llegada de San Nicolás la noche del 5 de diciembre hasta la Navidad, la BDKJ, la obra de San Bonifacio y otras organizaciones católicas participa en más de 200 actividades y planean visitar a 50 mil ancianos, enfermos en hospitales, presos y gente sola en todo el país, dicen voceros.

Por una zona libre de Santa Claus incluye conciertos para conmemorar el nacimiento de Jesús, encuentros con niños para fabricar figurillas de chocolate del santo, mercadillos de Navidad, celebraciones de Adviento, etcétera, expuso Rapp.

Entre una de las acciones está la del prestigioso chef Leander Roerding-Veldboom, del Hotel Hilton de Berlín, que el día 11 cocinó y sirvió personalmente 400 platillos de pato a personas sin hogar. Todo ello para llamar la atención sobre el consumo irresponsable y para demostrar que ningún niño necesita montañas de regalos para ser feliz.

"Los niños tienen que conocer el personaje real de San Nicolás y su leyenda", enfatizó el portavoz de la obra social de San Bonifacio, Alfred Hermann, recalcando la necesidad de conservar las tradiciones centenarias. No en vano, muchos ignoran que San Nicolás y Papá Noel son la misma persona, lamentó.

En la red social Facebook proliferan alemanes que demonizan al hombre barrigudo de la Coca-Cola en mano para defender al santo que, según holandeses viene de España y no de Turquía. "Hay un San Nicolás, pero ningún Papá Noel. San Nicolás en vez de Santa Claus, dicen.