Fátima, 96 años, Una Aparición Pendiente

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

La Santísima Virgen María  se  apareció  seis veces  a tres pastorcitos: Lucía dos Santos; Francisco y  Jacinta Marto – primos de Lucía –, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917. Ella vino a  la  pequeña  aldea de  Fátima, que había  permanecido fiel a  la Iglesia Católica durante las más recientes persecuciones del gobierno. Ella vino  con un mensaje de Dios para cada hombre, mujer y niño de nuestro siglo. Nuestra Señora de Fátima prometió que el mundo entero estaría en paz y que muchas almas irían al Cielo si escuchábamos y obedecíamos Sus pedidos.

Ella nos dijo que la guerra era un castigo por el pecado; que Dios castigaría al mundo por sus pecados en nuestro tiempo por medio de guerras, hambre, persecución a la Iglesia y al Santo Padre, a menos que escucháramos y obedeciéramos los mandatos de Dios.

El mensaje es una súplica angustiosa de Nuestra Madre Celestial, que nos ve en gran peligro y que viene a ofrecer Su ayuda y consejo. Su mensaje es también una profecía, una indicación clara de lo que iba a suceder en el siglo XX, y de lo que todavía va a suceder infaliblemente en un futuro muy cercano, todo dependiendo de nuestra respuesta a Sus pedidos.

Las apariciones de Fátima son probablemente las que gozan de mayor reconocimiento por parte de la Iglesia. En Fátima, el 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II (justo al año del atentado que sufrió en Roma), durante la homilía de la Santa Misa confirmó la autenticidad del mensaje extraordinario que empezó a resonar en todo el mundo desde Fátima el 13 de mayo de 1917.

Con ocasión de la beatificación de los pastorcitos – Jacinta y Francisco Marto – llevada a cabo por el Papa Wojtyla en el año 2000 y el anuncio de la divulgación de la Tercera Parte del Secreto – cuya expectativa apocalíptica fue alimentada durante toda la segunda parte del siglo XX – la Santa Sede oficializó el mensaje de una aparición, de tal magnitud, que no tiene precedente en la historia cristiana.

Como ha escrito Renzo Allegri: "Esta es la primera vez que la Iglesia ha reconocido oficialmente la iniciativa histórica de una profecía cuya fuente es una aparición de la Santísima Virgen. Profecía que el Cardenal Sodano definió como la más grande de los tiempos modernos". [1]

Por tanto, aunque se ha afirmado reiteradamente que la revelación pública llegó a su término con la muerte del último apóstol, y que las revelaciones privadas no imponen la obligación de creer en ellas; Fátima se erige, sin duda alguna, en un evento histórico de trascendencia sobrenatural que va más allá de una simple y común revelación privada, que ya forma parte de la Historia de la Iglesia y se sumerge en el plan perfecto que Dios tiene previsto para este momento decisivo por el que transita la humanidad. En efecto, por las profecías cumplidas que se anunciaron previamente – la inminente finalización de la Primera Guerra Mundial, el anuncio del reinado de Pío XI, y el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial anunciada por la luz desconocida que como gran señal apareció en el cielo europeo la noche del 25 de enero de 1938, y el extraordinario Milagro del Sol anunciado con tres meses de anticipación y presenciado por más de 70,000 almas–; por la elevación a los altares de Francisco y Jacinta Marto el pasado año 2000, por los abundantísimos frutos de conversión a lo largo de los cinco continentes por la mediación de Nuestra Señora de Fátima y, desde luego, por la importancia para el futuro del mundo y de la Iglesia de la profecía contenida en la Tercera Parte del Secreto; Fátima, repetimos, se erige en un mensaje casi obligatorio para el hombre de este tiempo.

Documentación

Convengamos que por la falta de documentación disponible, por la extensión de su historia y por la organizada desinformación a que el Mensaje de Fátima se vio afectado desde un principio, es comprensible que el tema resulte fragmentariamente conocido aún para los mejor intencionados –tanto religiosos como laicos–, entre los que nos incluimos.

La historia de las apariciones de la Santísima Virgen María en Fátima en 1917 tiene como particularidad el que la publicación de cualquier nuevo documento hace necesario, casi siempre, replantear muchas interpretaciones anteriores. No es el caso de Lourdes o de Pontmain o de la Rue du Bac, donde todo quedó dicho desde un principio, así se escribió, y así se conoció de inmediato. La misma reserva que impuso Nuestra Señora a los niños pastores sobre ciertas partes del Mensaje, y que estos respetaron heroicamente, muestra lo difícil que fue en aquellos primeros tiempos comenzar a escribir la Historia de Fátima; no obstante, hay aquí una breve lista de los escritores de la primera época. Muchas dificultades subsisten hasta el presente, por documentación seguramente inédita, aunque la información ya disponible nos permite aproximarnos con mucha certeza al conocimiento de la esencia de la parte del mensaje no revelada y hacer alguna crítica de cualquier documentación que no se ajuste a lo ya conocido.

He aquí una explicación que muestra hasta qué punto todo lo referido a las apariciones de Nuestra Señora estuvo sujeto a notables presiones y reservas, y eso a lo largo de 90 años. Esa reserva mantiene aún oculta la mismísima Tercera Parte del Mensaje de la Madre de Dios, más conocida como el "Tercer Secreto" o "Tercera  Parte del Secreto".

¿Cómo fue posible que tres humildes niños pastores, a quienes se les apareció la Santísima Virgen, de 7, 8 y 10 años, pudieran haber sufrido cárcel y amenazas de muerte por no querer revelar Su mensaje? Porque el 13 de agosto de 1917, Jacinta, Francisco y Lucía fueron secuestrados de su propia casa por el Alcalde "librepensador" de la región, Arturo de Oliveira Santos, también conocido como "El Hojalatero" –con engaño de llevarlos en su coche a la Cova da Iría–, y encerrados en la prisión común de Ourem donde incluso los amenazó con hervirlos en una olla de aceite caliente. [2]

Lamentablemente, la bibliografía más preciada sobre Fátima permanece inédita o bien restringida, incluso por cuestiones de idioma. Tal es el caso de las dos obras cumbre: histórica una, crítica la otra.

La obra histórica por excelencia es el trabajo en unos 26 volúmenes del R.P. Joaquín María Alonso, que nunca vio la luz. El P. Alonso, sacerdote claretiano español, fue el archivista oficial de Fátima, y realizó ese trabajo por pedido de Monseñor Venancio, segundo Obispo de Leiría-Fátima durante los años 70's. Para su noble tarea, el P. Alonso estudió y comentó más de 5.000 documentos de fuentes portuguesas y extranjeras, además de haber mantenido correspondencia y entrevistas con muchos testigos presenciales de los hechos, incluso con la misma Hermana María Lucía del Inmaculado Corazón de María. Se conocen algunos otros trabajos de su pluma, que siguió produciendo hasta su muerte en 1981.

La segunda de estas obras –el estudio crítico más notable– fue publicada en francés en 1983 por La Contre-Réforme Catholique (C.R.C.), Francia. Se trata de 'Toute la Vérité sur Fatima', del Hno. Michel de la Sainte Trinité, compuesta de cuatro tomos, de los que el IV y último permanece inédito aún en su lengua original; el III tomo publicado comprende sucesos hasta 1960. Podría pensarse que la falta del tomo inédito resta importancia a la obra, pero solo interrumpe la continuidad del relato, pues es mucha y muy valiosa la información que provee y lleva, además, a conjeturas muy sólidas sobre los motivos de su no publicación, a la luz de los sucesos que comenzaron a desarrollarse en la Iglesia a partir de la muerte de S.S. Pío XII, el 9 de octubre de 1958. Estos tres tomos permiten conocer muy aproximadamente el contenido de la Tercera Parte del Mensaje de Fátima aún sin revelar.

Por pedido del Abad de Nantes, el Hno. François de Marie des Anges (C.R.C.) realizó cuatro resúmenes de los tres tomos publicados y del cuarto inédito de Toute la Vérité sur Fatima de Fr. Michel, los que limitan bastante la información por su brevedad, pero no son menos brillantes que la obra original. El IV resumen, 'Fatima, Joie intime, evént mondial', correspondiente al nombrado IV tomo inédito, relata muchos hechos recientes que involucran a dignatarios que aún están en este mundo.

Tanto los tres tomos del Hno. Michel ya aparecidos, como los cuatro resúmenes, fueron publicados en idioma inglés por 'Immaculate Heart Publications', Fort Erie, Canadá, con el título 'The Third Secret'. Incluso, existe inédita una traducción al castellano de los tres primeros tomos del Hno. Michel, objetada en algunos círculos por tratarse de una traducción desde la versión inglesa.

Decíamos que la falta de traducciones limitó la posibilidad de conocer muchas obras.

En lengua inglesa hay una notabilísima recopilación de documentos, artículos y conferencias sobre hechos recientes de la Historia de Fátima, 'The Devil's Final Battle' (La batalla final del Diablo), editada y compilada por el R.P. Paul Kramer, y publicada en el 2003 por The Missionary Association, Buffalo, USA. La recopilación incluye extractos de trabajos de notables plumas, algunas en lengua inglesa de origen norteamericano, tal es el caso del propio autor del trabajo, el P. Nicholas Gruner, director del Fatima Center de Canadá y de la excelente revista trimestral The Fatima Cruzader;  John Vennari, editor del prestigiado periódico The Catholic Family News; Christofer Ferrara, Andrew Cezanek y el P. Gregory Hesse entre otros. Esta obra, de notable valentía y documentación, también fue impresa en portugués e italiano, y puede encontrarse en Internet, habiendo trascendido que existe una traducción al castellano, todavía inédita.

Entre las obras muy recientes, están los libros de Andrea Tornielli, Il Segreto Svelato, Gribaudi, Milanoen el 2000; del vaticanista Marco Tossati, en el 2002, con Il Segreto non Svelato; de Solideo Paolini, Fátima, non Disprezzate  la Profezie en 2005 y la de Antonio Socci, 'Il Quarto Segreto di Fatima', Rizzoli, Italia, diciembre 2006. El trabajo de Socci, periodista y presentador de televisión, quien entrevistó a muchas personalidades vaticanas, fue introducido en sociedad por Vittorio Messori en un largo artículo en la prensa italiana en noviembre de 2006, e incluye, como novedad, una '...preziosa perizia sul testo del Terzo segreto', que no hace sino afirmar reiterativamente que el texto vaticano presentado el 26 de junio de 2000 es incompleto pues faltan las palabras que la Santísima Virgen les transmitiera el 13 de julio de 1917, y ello con la comprobación de Mons. Capovilla, quien fuera secretario particular de Juan XXIII.

De la misma opinión, este servidor afirmó en su libro El Sol Eclipsado (agosto del 2000) que la revelación que dio a conocer la jerarquía del vaticano era una simple VISIÓN, pero que no se habían publicado las palabras que la Santísima Virgen les había transmitido a los niños el 13 de julio de 1917. Y había un montón de razones para afirmarlo, entre otras, el hecho de que la misma Señora al final del Secreto le dijo a Lucía: esto no lo digáis a nadie, a Francisco sí podéis decírselo. Si sólo era una visión, la frase de Nuestra Señora saldría sobrando, puesto que ya Francisco había "visto", pero no había "escuchado". [3] Asimismo, profundicé en el tema en mi libro Dos Papas en Roma de 2007.

Un Milagro como Rúbrica Divina

Habiendo recibido del mismo Cielo un mensaje de una evidente y gravísima importancia para la Iglesia y para toda la Humanidad, Lucía sabía muy bien que tanto ella como sus primos necesitarían de una credencial divina para que se les creyese. Durante la Aparición del 13 de julio, Lucía — la futura Hermana Lucía — se dirigió a la Señora: "Quería que nos dijese quién es, y que hiciera un milagro para que todos crean que es Vd. quien se nos aparece". Y la Señora respondió: "Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre os diré quién soy y lo que deseo, y haré un milagro para que todos vean y crean". En apariciones posteriores, la Señora repitió esta promesa a Lucía y a los otros videntes (el 19 de agosto y, una vez más, en Cova da Iría, el 13 de septiembre).

Y el 13 de octubre de 1917, en su 6ª y última Aparición, la Santísima Virgen produjo el Milagro pedido por los niños, atestiguando así la realidad de sus apariciones. He aquí dos breves observaciones:

La 'danza del sol' es el único milagro anunciado —y realizado— con día y hora del que se tienen noticias en la Historia de la Cristiandad;

Fue presenciado por unas 70.000 personas que pudieron dar fe de los prodigios ocurridos. Entre los presentes había sacerdotes y seminaristas —e incluso algún obispo— sólo que vestidos de paisanos, muchos periodistas, y otros tantos 'librepensadores' —muy al gusto de la época— que acudieron a mofarse de la concurrencia.

Y así fue como una gran muchedumbre se reunió en Cova da Iría el 13 de octubre. Y precisamente a la hora anunciada en julio — las 12 del mediodía solar; las 13:30 por los relojes de Portugal — tiene inicio un suceso espantoso. Inesperadamente — puesto que una lluvia torrencial había convertido a Cova da Iría en un lodazal —  Lucía le dice a la muchedumbre que cierren los paraguas. Ella entonces entra en éxtasis y la Señora, apareciéndosele otra vez, primero le dice, tal como le había prometido, quién es y lo que desea: "Quiero decirte que construyan aquí una capilla en Mi honor. Yo soy la Señora del Rosario". La Señora es la Madre de Dios, la Santísima Virgen María, que desde aquel momento también será conocida bajo la advocación de Nuestra Señora de Fátima, uno de los muchos conferidos por la Iglesia a la Santísima Virgen. Por supuesto, se construyó la capilla; e igualmente se reconstruyó, después que, el 6 de marzo de 1922, hubiera sido arrasada por una bomba, allí colocada por los amigos de "El Hojalatero" —apodo del autócrata masónico del municipio de Ourém. [4]

Para comenzar los relatos, un extracto del I Tomo, cap. X de la Sección Tres, de la obra de Fr. Michel:

"He aquí los hechos, relatados brevemente por un periodista, ¡que nadie pudo sospechar de imparcialidad en este asunto, y con razón! El hombre en cuestión es Avelino de Almeida, Editor en Jefe de O Seculo, el gran diario 'liberal', anticlerical y masónico de Lisboa:

«Desde el camino, donde los automóviles estaban apiñados, y donde habían permanecido varios cientos de personas, no habiendo tenido el coraje de avanzar hacia el campo lleno de fango, uno pudo ver la inmensa multitud vuelta hacia el sol, que apareció en su cenit, asomando de las nubes.

«Parece un disco opaco plateado, y es posible fijar los ojos en él sin el menor daño para éstos. No los hiere. No los ciega. Uno puede decir que está ocurriendo un eclipse.

«Resuena un inmenso clamor, y aquellos que están más cerca de la multitud escuchan un grito: "¡Milagro!... ¡Milagro! ¡Prodigio!... ¡Prodigio!...

«La actitud de la gente nos vuelve a los tiempos bíblicos. Asombrados, y con las cabezas descubiertas, observan el cielo azul. Ante sus ojos deslumbrados, el sol tembló, el sol hizo movimientos bruscos e inusuales, desafiando todas las leyes del cosmos, y de acuerdo a la expresión típica de los campesinos, "el sol bailó...»"

"Desafiado violentamente por toda la prensa anticlerical, Avelino de Almeida renovó su testimonio quince días más tarde en su revista, Ilustraçao Portuguesa. Esta vez, ilustró su relato con una docena de fotografías de la inmensa multitud en estado de éxtasis, y a través de todo su artículo, repitió como un refrán: «Yo lo he visto...yo lo he visto...yo lo he visto.»

"Citemos su conclusión:

«¿Qué vi en Fátima que fuera, además, extraño? La lluvia, a la hora anunciada por anticipado, cesó de caer; la gruesa masa de nubes se disolvió, y el sol —un disco opaco plateado—, apareció a la vista en su cenit, y comenzó a danzar con movimientos violentos y convulsivos, que un gran número de testigos comparó con una danza serpentina, ya que los colores tomados por su superficie fueron tan hermosos y relucientes.» Y, de modo imprevisto, concluía: « ¿Milagro, como clamaba el pueblo?, ¿fenómeno natural, como dicen los científicos? Eso no me preocupa en este momento, sino sólo decirte lo que he visto... Lo demás es asunto para la Ciencia y para la Iglesia (...)»

Presentado el relato de los hechos por pluma profana, dejemos ahora la palabra a la Hna. Lucía, cuyo relato en su Cuarta Memoria cita Fr. Michel en el cap. IX del I tomo de su obra citada:

De acuerdo a los relojes, es ya casi la una y treinta de la tarde, que es más o menos el mediodía del tiempo solar. Repentinamente, relata Maria Carreira, «Lucía miró en dirección del Este, y dijo a Jacinta: ¡Oh Jacinta! ¡Arrodíllate, está llegando Nuestra Señora! ¡Ya veo el reflejo! »

"María Rosa (la madre de Lucía), que había logrado permanecer allí, cerca de su hija, no dejó de darle un consejo maternal: « ¡Mira cuidadosamente, Lucía, no cometas un error!» Pero Nuestra Señora ya estaba apareciendo sobre la encina, poniendo sus pies sobre las cintas de seda y flores píamente dispuestas allí por la fiel Maria Carreira (también conocida como 'Maria da Capelinha') la noche anterior.

"Entonces, Lucía pareció caer en un éxtasis: «La cara de la niña, recuerda un testigo, apareció más y más hermosa y tomó un tinte rosado, y sus labios se volvieron más finos.» Jacinta dio a Lucía un codazo y dijo: "¡Habla, Lucía, Nuestra Señora ya está aquí!" Entonces Lucía volvió en sí, respiró hondo dos veces, como alguien sin aliento, y comenzó su conversación con Nuestra Señora.

«— ¿Qué quiere de mi Vuestra Merced?

«— Quiero que levantéis aquí una Capilla en Mi honor. Yo soy Vuestra Señora del Rosario. Continuad rezando el Rosario todos los días. La guerra terminará pronto, y los soldados volverán a sus hogares.

«— Tengo muchas cosas para pedir a Vuestra Merced: que cure algunos enfermos y convierta algunos pecadores, etc.

«— Algunos sí, otros no. La gente debe enmendar sus vidas y pedir perdón por sus pecados.

Luego, poniéndose más triste: «— Ellos no deben ofender más a Nuestro Señor, pues El ya está demasiado ofendido.

«— ¿Quiere Vuestra Merced alguna cosa mas?

«— Nada más.

«— Entonces yo tampoco quiero pedir nada más a Vuestra Merced.».

Mientras Nuestra Señora estaba hablando con Lucía, tal como el 13 de septiembre, la multitud pudo ver la misma nube formándose alrededor de la encina, subiendo en el aire antes de desaparecer.

"Otro prodigio tuvo lugar por segunda vez: cuando Nuestra Señora se elevó en el cielo, Lucía gritó: « ¡Ella se va! ¡Ella se va!» En ese momento, Lucía gritó: « ¡Mirad el sol!»

«Y, abriendo sus manos, las hizo reflejarse en el sol. Y, mientras se elevaba, continuaba el reflejo de su propia luz proyectándose en el sol.

«He aquí, Excmo. Señor Obispo, el motivo por el cual exclamé que mirasen el sol. Mi fin no era llamar la atención de la gente hacia él, pues ni siquiera me daba cuenta de su presencia. Lo hice solo llevada por un movimiento interior que me impulsaba a ello.»

"Fue en este preciso momento que la multitud pudo contemplar el espectáculo extraordinario de la 'danza del sol'. La lluvia había cesado repentinamente, las nubes se dispersaron rápidamente y el cielo estaba claro. Bástenos relatar aquí los hechos brevemente.

"He aquí el relato de los hechos por Ti Marto (el padre de Jacinta) al Padre de Marchi: «Nosotros miramos cómodamente el sol, que no nos cegó. Pareció girar y detenerse, primero en un sentido y después en otro. Lanzó rayos en diferentes direcciones y pintó todo de colores diferentes —los árboles, la gente, el aire y la tierra. Lo más extraordinario fue que el sol no lastimó para nada nuestros ojos. Todo estaba silencioso y calmado; todos estaban mirando hacia arriba. En un cierto momento, el sol pareció detenerse y luego comenzó a moverse y a danzar, hasta pareció que iba a separarse del cielo y a caer sobre nosotros. ¡Fue un momento terrible!»

"Maria Carreira describió la asombrosa "danza del sol" en los mismos términos: «Se volvió de diferentes colores, amarillo, azul, blanco, y se sacudió y tembló; parecía como una rueda de fuego que iba a caer sobre la gente. Ellos gritaron: '¡Moriremos, moriremos!' Otros llamaron a Nuestra Señora para que los salvara y rezaron actos de contrición. Una mujer comenzó a confesar sus pecados en alta voz, diciendo que había hecho esto y aquello... al fin el sol se detuvo y todos lanzamos un suspiro de alivio. Todavía estábamos vivos, y el milagro que los niños habían anunciado, había ocurrido.

"La promesa de Nuestra Señora había sido cumplida al pie de la letra: todos lo habían visto."

Como es fácil comprender, la inmensa multitud estaba empapada, puesto que desde la madrugada hasta aquella hora llovió sin parar. Sin embargo, aunque parezca increíble, pasado el milagro, todos se sintieron bien, con la ropa seca, lo cual provocó gran admiración. Bajo cierto aspecto, el efecto más sorprendente del milagro y su mejor prueba es precisamente éste: la cantidad de energía necesaria para el secado por medios naturales y tan rápidos, habría reducido a cenizas a todos los allí presentes. Considerando que esta característica del milagro va en contra de las leyes de la naturaleza, jamás podría haber sido obra del Demonio.

Un Mensaje de Advertencia y Esperanza

Ella nos dijo que Dios había decidido usar a Rusia como instrumento de castigo, para castigar al mundo entero si nosotros no logramos la conversión de Rusia a la fe Católica, mediante nuestras oraciones y sacrificios y obediencia a Sus pedidos (especialmente aquellos pedidos de consagración y reparación).

Ella nos prometió: "Si atendieran a Mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz."

Pero Ella también nos advirtió: "Si no, ella esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas."

Para evitar recibir estos castigos, Ella nos dijo que era necesario hacer reparación especial por los pecados cometidos contra el Corazón Inmaculado de María, especialmente mediante la Comunión Reparadora de los  Primeros Cinco Sábados de mes, y la solemne Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María, por todos los Obispos Católicos del mundo, junto con el Papa, hecha el mismo día y a la misma hora. Este pedido sigue aún pendiente. ¿Será el Papa Francisco quien consagre a Rusia? Hay muchas razones para pensar y creer que así será.

En conclusión, Su mensaje es una promesa del triunfo final de Su Corazón Inmaculado sobre el mal. Ella prometió que a pesar de lo difícil que pudiera ser el futuro (y parece que ésta es la vía escogida por casi toda la humanidad hoy en día, y lo peor estar por venir, y muy pronto) al final Ella triunfará; la humanidad finalmente cumplirá Sus pedidos y habrá paz en el mundo.

Es la responsabilidad de cada uno de nosotros escuchar, leer, aprender y aplicar este mensaje Celestial en nuestras propias vidas, en particular mediante la recitación del Rosario diariamente. Hasta el punto que podamos, debemos también hacer todo lo que sea posible para asegurarnos de que esta advertencia final de Nuestra Madre Celestial sea difundida y que su significado sea explicado a todos antes de que sea demasiado tarde. No debemos ser complacientes, dada la promesa de Su triunfo final, porque ese triunfo depende de nuestra cooperación con la gracia de Dios y Su plan dado a conocer en Fátima.

El Diablo sabe que cuando el Mensaje completo de Fátima sea ampliamente proclamado y correctamente entendido, apreciado y obedecido, su imperio de maldad en el mundo será destruido. Por eso, el Diablo y sus agentes humanos, gente bien intencionada pero terriblemente descarriadas a su servicio, han lanzado una contraofensiva en contra del mensaje de Fátima, para obscurecerlo y causar suficiente confusión para que los fieles no le obedezcan a Nuestra Señora y no reaccionen a tiempo.

[1] Il Papa di Fatima, Mondadori. Milano 2006 p. 21 Citado por Socci. p.16.

[2] Hermana Lucía, Memorias, Cuarta Memoria, 3ra. ed. oct. 1988, Vice-postulaçâo, Fátima – Portugal.

[3] En las apariciones de Fátima cada pastorcito tenía una relación diferente con la Virgen, desde sólo oírla hasta verla y hablar con Ella. Así, Lucía veía, oía y hablaba con María; Jacinta veía y oía, mientras que Francisco sólo veía. Por tanto, él vio los hechos de la llamada visión pero no oyó las palabras de la virgen. De ahí entonces que la virgen dijera: "A Francisco sí podéis decírselo".

[4] O´Seculo el día 15 de octubre de 1917

Luis Eduardo López Padilla

13 de Mayo del 2013