México, ¿A Dónde Vamos?

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Hace unos meses apareció en las pantallas de cine un documental mexicano intitulado Presunto Culpable, y que hace unos días se hizo acreedor a un premio Emmy por la Academia de Televisión, Artes y Ciencias de Estados Unidos en la categoría de Mejor Trabajo de Investigación Periodística, además de otros premios que ha ido acumulando, y que es la mejor muestra del tipo de justicia que se imparte en nuestro país. La propaganda del filme dice: "En México, ser inocente no basta para ser libre".

Para que nos demos una idea, en Japón de cada 100 denuncias presentadas 98 terminan en sentencia; en cambio, en México sólo una o dos son resueltas.

La situación en México se ha vuelto sumamente grave. En los últimos 10 años México muestra un crecimiento económico claramente insuficiente que refleja el bajo índice de empleo; el aumento del desempleo y pobreza; alarmantes índices de inseguridad y criminalidad; deficiente impartición de justicia; falta de aplicación de la ley; una inmensa burocracia, inoperante y corrupta.

Hoy por hoy, el estado de derecho es una ilusión, pues parece que en el país no existen leyes; las instituciones gubernamentales son altamente cuestionadas por falta de confianza; los delincuentes no reciben castigo; la impunidad impera en las calles y muchos inocentes se encuentran presos. Los que se atreven a denunciar son amenazados y los criminales son protegidos por policías, ministerios públicos e incluso jueces. La ciudadanía se encuentra indefensa y atemorizada pues el gobierno federal ha sido incapaz de proveer la paz social y el bien común que reclama todo ciudadano.

A nivel de partidos políticos lo que se ve es una vergüenza, envueltos en corrupción y mafias, muchos coludidos en delincuencia organizada buscando únicamente el poder como un botín suculento para repartirse a diestra y siniestra. De hecho, son los políticos los causantes primarios de la crisis por la que atraviesa nuestro país, pues en aras de su propio beneficio personal y mezquino han sido incapaces de tener una visión de estado que sacrifique sus propios intereses particulares.

La formación pública es de dar pena, aunada a la corrupción que ha provocado el daño a la salud de niños y jóvenes por la comida chatarra que se vende en las escuelas. México es el país número uno en obesidad infantil.

Cada vez con más frecuencia aparecen en los medios candidatos que son acusados de nexos con la delincuencia, grabaciones ilegales, manipulación de padrones electorales, compra de votos, uso ilegal de recursos públicos, y todo esto en medio, como ya se ha dicho, de políticos que sin el menor recato ni pudor buscan alcanzar el poder por el poder sin ningún tipo de valor o principio moral. Ninguno merece la confianza de la sociedad. Ningún partido ha ganado ese privilegio. Las excepciones sólo son a nivel individual.

No está lejos el día en que la sociedad mexicana se harte de toda esta impunidad y locura de corrupción a nivel de los más altos puestos de gobierno, tanto a nivel federal como local. Sobre todo en medio de una crisis económica y una costosísima lucha contra el narcotráfico que ha arrojado casi 50,000 muertes, convirtiendo a México en el país que sin estar en guerra tiene el mayor índice de asesinatos; y provoque con ello, al igual que los casos de Egipto y países de Medio Oriente, el surgimiento de la fuerza de la sociedad que se levante de su grave letargo para exigir cuentas a los políticos, sin descartar que pudiéramos vernos envueltos en una trágica y sangrienta guerra civil.

Aunado a lo anterior, México ha ido perdiendo los valores fundamentales de la familia y de la sociedad. Se sigue legislando en base a un derecho positivo cada vez más aberrante y contrario al derecho natural que nace de la propia naturaleza humana, y sobre todo de ciertos debates que se han vuelto la mar de candentes y peligrosísimos como es el derecho a la vida desde el seno materno, enfrentando a aquellos que la defienden vs aquellos que la atacan bajo la bandera del aborto como un derecho inalienable de toda mujer.

Y también el componente religioso que ha precipitado una abierta y clara enemistad no sólo contra los pastores y jerarcas de la Iglesia Católica, sino contra la misma fe de la Iglesia fundada por Jesucristo.

Graves nubarrones, pues, se avecinan a nuestro querido país, México. No falta mucho para que como consecuencia de un país con crecimiento económico insuficiente, bajo nivel de empleo, aumento de desempleo y pobreza, creciente inseguridad, delincuencia y criminalidad, deficiente impartición de justicia, aumento de las estructuras gubernamentales de la burocracia,  uso ilícito de los recursos públicos, enfrentamiento de valores conservadores y liberales, inicie un periodo, Dios no lo quiera, de mayor sufrimiento y dolor para la sociedad mexicana, que pudiera ser recordado en la Historia como el de mayor convulsión y gravedad, incluso superior a lo que supuso la corrupta Revolución Mexicana y la Guerra Cristera, y todo en medio de la lucha encarnizada por el poder de parte de los partidos políticos - que como verdaderas mafias y engendros de delincuencia organizada - se disputarán en este próximo año electoral 2012.

Recemos por nuestro futuro inmediato y que la Morenita del Tepeyac nos cubra con Su Manto.

Luis Eduardo López Padilla

29 de Septiembre del 2011