Es sabido que existen fuerzas poderosas y tenebrosas que quieren la obscuridad de la Iglesia, y se han propuesto a toda costa su desaparición. No es –como algunos suponen erradamente– una lucha humana sino una lucha preternatural, pues no es contra seres de este mundo, sino contra Satanás y sus ángeles que han enfilado sus armas contra Dios, contra su Cristo y contra la Iglesia, incluyendo a la Santísima Virgen, a quien odia ferozmente el demonio y no puede soportar el nombre de María.   

 

Ya Jesucristo había profetizado este ataque del enemigo contra la Iglesia cuando a Pedro le anunció que “las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ella” (Mt 16, 18). Las “puertas del infierno” son los poderes del mal; mal que no es abstracto, impersonal, sino detentado por el Maligno, quien “sabedor que le queda poco tiempo, anda como león rugiente” (I Pe, 5, 8) tratando de despedazar a la Iglesia de Cristo y a todos los hombres de buena voluntad, incluidos principalmente los cristianos

 

Existen múltiples textos de Romanos Pontífices que nos alertaban de esta batalla y esta intromisión de Satanás al interior de la Iglesia, particularmente en el siglo XX y en este tiempo. La referencia de León XIII es más que elocuente.

La revista Soul Magazine publicó el siguiente relato en la edición de mayo-junio de 1984:

El 13 de octubre de 1884, el Papa León XIII acababa de celebrar la Santa Misa cuando escuchó una voz profunda y gutural que decía:  Yo puedo destruir tu Iglesia… para hacerlo necesito más tiempo y más poder. Entonces el Papa oyó una voz suave que preguntó: ¿cuánto tiempo y cuánto poder? La voz gutural respondió: de 75 a 100 años y más poder sobre los que se entreguen a mi servicio. La voz suave replicó: tienes ese tiempo.”

Profundamente perturbado el Papa León XIII mandó que se dijera una oración especial a San Miguel Arcángel al final de cada misa[1]; oración que lastimosamente se dejó de rezar a partir de la reforma litúrgica del Novus Ordo.

Por su parte, Paulo VI en plena Basílica de San Pedro durante la alocución Resistite fortes in fide de 1972 pronunciaba en la fiesta del Apóstol Pedro las siguientes palabras refiriéndose a la situación de la Iglesia: 

Tengo la sensación de que por alguna grieta ha entrado el humo de Satanás en el Templo de Dios… Pensábamos que después del Concilio vendría un día soleado para la historia de la Iglesia. Vino por el contrario un día lleno de nubes, de tempestad, de oscuridad… se ha producido la intervención de un poder adverso. Su nombre es Satanás…”

Y traemos las palabras pronunciadas por el entonces Cardenal Karol Wojtyla en el Congreso Eucarístico de Pensilvania, en 1977:

“Estamos ahora ante la confrontación histórica más grande que la humanidad jamás haya pasado. Estamos ante la lucha final entre la Iglesia y la anti-iglesia, el Evangelio y el anti-evangelio. Es una lucha que descansa dentro de los planes de la Divina Providencia y es un reto que la Iglesia entera tiene que aceptar”.

La batalla ahora adquiere verdaderos tintes dramáticos ante la infestación diabólica colectiva que sufre la Iglesia a vistas de lo que es público y conocido, y cónsona con la entronización del arcángel caído Lucifer que fue realizada presuntamente dentro de la ciudadela católica romana el 29 de junio de 1963, según relatara el sacerdote Malachi Martin en su obra cuyo título en inglés es The Windswept House (Ed. Planeta 1996). El Padre Malachi Martin fue entrevistado telefónicamente por Peter Steinfels, periodista del New York Times, que le preguntó: “En su novela (se refiere a The Windswept House) cuando habla de abusos sexuales y complots satánicos, ¿usted se basó en hechos reales?” “Sin duda alguna”, repuso el sacerdote que agregó: “Hay ritos satánicos a los que asisten clérigos, pero yo no los voy a nombrar… y creo que se trata de un grupo muy poderoso dentro de la Iglesia”.

ESCÁNDALOS, CONFUSIÓN Y DIVISIÓN

Así pues, cada día es más de conocimiento público la mala vida de sacerdotes, obispos y cardenales. Quienes se supone que debieran por su vocación divina de servicio a Dios y a los demás ser instrumentos de luz, amor, perdón, armonía, verdad, fe y de esperanza; se han trastocado en todo lo contrario, haciendo un daño gravísimo a toda la Iglesia, muchas veces irreversible y de consecuencia hasta de eternidad. Por eso se dice que corruptio optimi, pessima est, es decir, la corrupción de lo mejor, es lo peor, pues no hay quien gane en crueldad a los hombres de Dios que cuando juegan a suplantar al Diablo.

Hace unos meses conocimos de la renuncia de 34 obispos chilenos por encubrir abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes. Hace un par de semanas salió a la luz pública el informe mordaz del Gran Jurado en Pensilvania que revela acusaciones contra más de 300 sacerdotes por casi 7 décadas de abusos sexuales en diversas diócesis del estado.

Y en esta semana que acaba de terminar tuvo lugar en Dublín el IX Encuentro Mundial de las Familias no exento de particularidades que rayan en lo escandaloso, por decir lo menos, como la intervención del sacerdote jesuita James Martin, director de America Magazine de EE. UU., revista “católica” que inmediatamente publicó su escandalosa propuesta de legitimar las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en la iglesia, o permitir que incluso se encarguen de servicios en la parroquia, incluyendo el ministerio de administrar la comunión.

Y, por si fuera poco, el mismo día que el Papa volaba para participar en Irlanda en el Encuentro de las Familias, sale publicada una carta de 11 páginas del arzobispo Carlo María Viganó acusando al Papa Francisco de encubrir los abusos a menores por parte del cardenal Theodore McCarrick, exigiéndole su inmediata dimisión a la silla de Pedro.

Desde luego que en todo esto hay más, mucho más que simples comportamientos inmorales de los ministros de la Iglesia. Aquí hay una batalla que será de incalculables consecuencias para el destino eterno de las almas, con responsabilidades de cada uno por las que habrá de dar cuenta al gran Juez en el tiempo de Dios.

Pero antes de entrar a analizar estos escándalos, primero vayamos al perdón expresado por el Papa.

EL PAPA PIDE PERDÓN

Por principio de cuentas, y a raíz de lo publicado en Pensilvania, el Santo Padre escribe el 20 de agosto una Carta de perdón y llamado a la oración, penitencia y ayuno:

«Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26). Estas palabras de san Pablo resuenan con fuerza en mi corazón al constatar una vez más el sufrimiento vivido por muchos menores a causa de abusos sexuales, de poder y de conciencia cometidos por un notable número de clérigos y personas consagradas...

Es necesario que cada uno de los bautizados se sienta involucrado en la transformación eclesial y social que tanto necesitamos. Tal transformación exige la conversión personal y comunitaria… Para esto ayudará la oración y la penitencia. Invito a todo el santo Pueblo fiel de Dios al ejercicio penitencial de la oración y el ayuno siguiendo el mandato del Señor, («Esta clase de demonios solo se expulsa con la oración y el ayuno» (Mt 17,21) que despierte nuestra conciencia, nuestra solidaridad y compromiso con una cultura del cuidado y el “nunca más” a todo tipo y forma de abuso” [2].

También en Irlanda el Papa volvió al perdón.  En Irlanda hay mucho odio a la Iglesia Católica; ya dejó de ser un baluarte de la Iglesia. Recordemos que la poco menos que tenebrosa International Planned Parenthood está muy activa en Irlanda, y que Bill Clinton, ex presidente de EE. UU de Norteamérica y de origen irlandés, y después su esposa Hillary, han dado miles de millones para financiar sus proyectos.

El Papa pues pidió perdón en casi todos sus discursos pronunciados en el Encuentro de las Familias por esa lacra que afecta a la Iglesia:

“Pedimos perdón por todos los abusos cometidos en diversos tipos de instituciones dirigidas por religiosos y religiosas y otros miembros de la Iglesia”.

...y también allí se comprometió a erradicar los abusos a cualquier precio. 

“He reiterado el compromiso, mejor dicho, el mayor compromiso para eliminar este flagelo en la Iglesia, a cualquier precio, moral o de sufrimiento”.

EL PADRE JESUITA JAMES MARTIN Y SU CAMPAÑA LGBTI

La piedra de escándalo vino de un jesuita.  Son muchos los jesuitas que con la elección de Francisco han encontrado una nueva “llamada” a autoidentificarse como voceros de lo que según ellos el Papa quiere y no puede decir. No pocos pensaban que, en el Encuentro Mundial de las Familias del 2015 en Filadelfia, el Papa haría un nuevo planteamiento sobre la familia o quizá ahora en Irlanda, cosa que no ha sucedido, desde luego, ni sucederá en el futuro.

Pero el que sí habló de nuevas ideas sobre la familia fue el padre Martin, quien a pesar de que hubo más de 10,000 firmas para que no participara en el Encuentro, se dio luz verde a su intervención.

Los motivos de la oposición contra Martin fueron por “apoyar el transgénero para los niños"; "está a favor del intercambio de besos entre homosexuales durante la Misa"; y dijo recientemente que "los católicos LGBT aportan dones únicos a la Iglesia, tanto como individuos como comunidad.” También, el padre Martin apoya al Ministerio de Nuevos Caminos, una organización religiosa pro-homosexuales y lesbianas que ha sido declarada seriamente inaceptable por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos. El padre Martin aceptó un premio de esta organización por uno de sus libros. Además, el padre Martin no acepta la definición del Catecismo de la Iglesia Católica de las inclinaciones homosexuales como ‘gravemente desordenadas.”

El padre Martin expresó que los católicos LGBTI han sido excluidos, ignorados y abusados por la iglesia y dentro de la iglesia, a menudo tratados como “basura”, dicho en sus palabras en el panel titulado “mostrando acogida y respeto en nuestras parroquias por la gente LGBTI y sus familias”.

Para el padre Martin es una falta de entendimiento de la cuestión creer que la orientación sexual o identidad de género de un LGBTI es elección de esa persona o de sus padres. Estas actitudes marginan a la gente LGBTI, dijo, y llevan a consecuencias que lesionan, incluyendo tasas altas de suicidio y de personas sintecho.

Oculta sin embargo James Martin que la ideología de género también se opone a eso, ya que para esta ideología la sexualidad y el género son fundamentalmente una opción, de libre elección. Pero en el camino, criminaliza a la iglesia y la hace responsable de delitos.

No deja de ser muy llamativo todo ello, ya que es un dato objetivo que la comunidad LGBTI aboga por la implantación de la ideología de género, auspiciada por poderes fácticos y multinacionales y gobiernos, y entre sus filas no solamente no hay apenas católicos, o cristianos, sino la mayoría son ateos.

EL PAPA RESPONDE

Aquí cabe recordar las palabras del Papa sobre la perversidad y programa de penetración de esta ideología para destruir la familia no solamente como consecuencia sino como objetivo. A finales de julio de 2016 y dirigiéndose a los obispos de Polonia, el Pontífice afirmó que “en Europa, América, América Latina, África, en algunos países de Asia, hay verdaderas colonizaciones ideológicas. Y una de estas –lo digo claramente con nombre y apellido– ¡es la ideología de género!”.

En el número 86 de la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia sobre el amor en la familia publicada en marzo de 2016, Francisco rubrica que la ideología de género “presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia”, además procura una identidad humana que puede determinarse de forma individual y ser cambiada en el tiempo. “Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer”.

ATAQUE POR LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Pero es una realidad que líderes dentro de la Iglesia, y muchos obispos y cardenales, esencialmente han abandonado las enseñanzas católicas perennes sobre "matrimonio, anticoncepción, aborto, homosexualismo y derechos de los padres".

El primer gran ataque a la familia fue lanzado durante el estallido de la Revolución Francesa cuando, en 1789, el notorio Marqués de Sade, escritor de novelas pornográficas, fue liberado de la prisión de la Bastilla. "Sade se convirtió en un revolucionario que abogaba por el desarraigo total del cristianismo, afirmando que la blasfemia, el robo, el homicidio, todo tipo de perversión sexual, incesto, violación y sodomía eran logros revolucionarios que solo se consideraban engaños criminales por la Iglesia ".

El siguiente ataque a la familia continuó en 1848 con la redacción del Manifiesto Comunista. En su trabajo más famoso, Marx y Engels defendieron que el Estado les quite a los padres la responsabilidad de la educación de los hijos. "El comunismo se basó en la abolición de la familia y específicamente se dirigió a la abolición de lo 'sagrado' –el derecho de los padres a ser los principales educadores de sus hijos".

Cuando las ideas de Marx se pusieron en práctica en Rusia, los líderes de la Revolución de octubre de 1917 esperaban reemplazar a la familia natural "con una gran familia socialista universal". El divorcio se legalizó en 1918, el aborto en 1920 y los actos homosexuales en 1922. Algunos de los revolucionarios sexuales pioneros de Lenin cayeron en desgracia bajo Stalin. Uno de los sobrevivientes, Georg Lukacs, huyó a Alemania, donde ayudó a fundar la sociedad culturalmente revolucionaria conocida como la "Escuela de Frankfurt". Cuando se cerró, sus miembros se unieron a las facultades de universidades estadounidenses tan importantes como Harvard, Columbia, Princeton y Berkeley.

A partir de estas universidades, extendieron con éxito su ideología de la revolución mundial utilizando los vastos recursos comerciales, de medios y académicos de los Estados Unidos. Estos marxistas culturales intentaron transformar la sociedad estadounidense utilizando el concepto freudiano de "pansexualidad" para socavar los roles específicos de la madre y el padre y las relaciones tradicionales entre hombres y mujeres. Fieles a Marx, atacaron estratégicamente los derechos de los padres cuando, como educadores primarios y protectores de sus hijos, se opusieron a la inviolabilidad de la inocencia, la modestia y la castidad mediante el adoctrinamiento sexual y homosexual basado en la escuela[3]

Los defensores de la ideología de género intentan llevar la libertad sexual al máximo. Ya no hay ningún criterio entre lo lícito y lo ilícito, lo normal y lo anormal. La permisividad absoluta, el rechazo de toda moral que no se identifique con el placer y el naturalismo biológico son el denominador común de esta corriente.

En conclusión, el dogma pseudocientífico de esta ideología es que todos nacemos “sexualmente neutros”.

Lo anterior adquiere una mayor gravedad cuando se pretende por medio de la educación básica primaria inocular esta corriente que adoctrina a los niños para convencerlos de la “normalidad” de estos postulados. Más aún, la ideología de género reafirma que la formación en cuanto a la educación afectivo-sexual debe asumirla el Estado por cuanto que la ciudadanía prevalece frente al derecho de los padres. Esto traerá como consecuencia, en primer lugar, que se libere al ser humano de su biología. Que el ser humano se haga a sí mismo lo que él quiera, pues será la única forma de ser libre y estar liberado. Y finalmente, que el matrimonio y la familia son dos formas de violencia permanente contra la mujer y que es necesario combatir.

GENTE MALIGNA PLANEA LA OBSCURIDAD DE LA IGLESIA

En fin, que la Iglesia está transitando un momento terrible y lo peor está por venir. No negamos que se vive ente fieles laicos y religiosos, como ya se dijo antes, una infestación diabólica colectiva, pero el lector debe tener claro que gente maligna –dentro y fuera de la Iglesia– planea su obscuridad y ruina.

Es de llamar la atención el informe del supuesto Gran Jurado de Pensilvania, y que venga ahora a salir a la luz de presuntos delitos ocurridos desde hace más de 70 años. Sin duda que hay actos criminales, diabólicos y vergonzosos de jerarcas y pastores de la Iglesia, pero más allá del impacto mediático del informe del Fiscal General Josh Shapiro, se descubren afirmaciones deshonestas y falsas en dicho informe[4].

Por su parte, el caso de Mons. Viganó tiene larga data. Quien pide al Papa dimitir como Sumo Pontífice por supuestamente solapar al Cardenal Theodore McCarrick, ha dado muestras de inestabilidad. El ex Nuncio Carlo María Viganó saltó a la fama en 2011 lanzando una denuncia de corrupción –preámbulo de “Vatileaks– cuando era “número dos” del Estado del Vaticano y pidió de modo vehemente en una carta al Papa Benedicto XVI no ser enviado como nuncio a Washington para poder terminar su tarea de limpieza y atender a su hermano mayor, sacerdote, afectado por un ictus (brusca obstrucción de un vaso sanguíneo), dando a entender que estaba en los últimos meses de vida. Su hermano Lorenzo reaccionó explicando que vivía en Chicago, había tenido el ictus en 1996, apenas se hablaba con Carlo María desde 2009 y le había demandado civilmente en el Tribunal de Milán por una cuestión de herencia.

Proporcionar datos falsos a Benedicto XVI era sorprendente en una persona que había sido jefe de todos los nuncios de 1998 a 2009 y ocupaba el cargo número dos del Estado del Vaticano.

Ayer volvía a la actualidad otro episodio de su etapa de nuncio: su orden a dos obispos auxiliares de destruir documentos para proteger al obispo de Saint Paul Minneapolis durante una investigación por abusos en 2015.

Desde su jubilación hace dos años ha sido noticia por su colaboración con los cardenales conservadores que plantearon las “dubia[5] contra Francisco. En el Vaticano se le considera un personaje desconcertante (Diario ABC).

Este ataque pues es calculado y certero pues es en torno a la tolerancia cero en casos de abusos de menores y pederastia por parte de sacerdotes o ministros que no debieron ser aceptados en el seminario por sus prematuras inclinaciones homosexuales, o que simplemente fueron presa del demonio por su falta de oración, sacrificio, penitencia y amor a Dios y a su vocación sacerdotal.

El problema, más allá de la veracidad de sus gravísimas acusaciones, quizá es que sujetos con estos problemas hayan ocupado los puestos más altos de la jerarquía católica. Figuras como el controvertido cardenal George Pell, a la espera del juicio en Australia por abuso de menores; el ex secretario de Estado Tarcisio Bertone, salpicado en todos los escándalos imaginables; el español Lucio Ángel Vallejo Balda, una suerte de revisor de las cuentas del Vaticano y encarcelado por su supuesto lío de faldas. Y el Cardenal Maradiaga está acusado de ocultación de delitos de pederastia conocidos por él por denuncias, y de graves delitos financieros con dinero de la iglesia.

El Vaticano espera que las acusaciones se desvanezcan por sí solas. Pero el misil estaba cuidadosamente diseñado para que todo sea una tormenta de verano. Se hicieron traducciones de la carta al inglés, francés y español por parte de distintos colaboradores, algunos –y algunas– vinculados directamente al círculo tradicionalista, y se lanzó cuando más daño podía hacer. Es pues un documento que señala e imputa a altísimos dignatarios en número superior a treinta prelados.

Esencialmente la carta afirma que sus dos predecesores en la embajada habían avisado al Vaticano al menos desde el año 2000 “de los comportamientos gravemente inmorales del cardenal McCarrick”, quien entonces tenía 70 años. Que ninguno de los tres últimos cardenales secretario de Estado (Sodano, Bertone y Parolin) tomó medidas.  Que en 2009 o 2010 Benedicto decidió sancionar a McCarrick, y que esas sanciones le fueron comunicadas, pero no hizo caso.  Que él mismo informó personalmente el Papa de que el cardenal McCarrick, entonces de 82 años y sin cargos ejecutivos, “ha corrompido a decenas de sacerdotes y seminaristas y que Benedicto le había impuesto que se retirara a una vida de oración y penitencia”. Y acusa al Papa de haber expulsado al cardenal sólo cuando conoció la denuncia por abuso de menores. 

A todo esto, ya hay aclaraciones de vaticanistas[6] que nada más no cuadran los hechos argumentados por Viganó en su denuncia con la realidad. Hay claras omisiones y falsedades que dejan claramente entrever que el objetivo verdadero y único de toda este engranaje es FRANCISCO para crear el ambiente mediático y de presión para que tenga que dimitir a costa de lo que sea. Es manejar la tesis de “salvamos a la Iglesia o destruimos a Francisco”.  

El epicentro de la guerra contra el Papa procede de la corriente tradicionalista de la Iglesia estadounidense vinculada al llamado Tea Party y de potentes círculos mediáticos, obsesionado con los movimientos populistas en Roma y con el propio Vaticano.

El vaticanista Andrea Tornielli escribió a todo esto lo siguiente:

“La clamorosa decisión del diplomático vaticano de violar el juramento de fidelidad al Papa y el secreto profesional representa el enésimo ataque contra Francisco desplegado organizadamente por los mismos ambientes que hace un año trataron de llegar a una especie de “impeachment” doctrinal, después de la publicación de la Exhortación “Amoris laetitia”. Aquella estrategia no funcionó. Viganó es, efectivamente, uno de los que firmaron la llamada “Profesión”, en la que se dice que el Papa Bergoglio es un divulgador del divorcio, y tiene muy buenas conexiones en los ambientes conservadores tanto en Estados Unidos como en el Vaticano. No es simplemente el desahogo de un hombre de la Iglesia cansado de la suciedad que ha visto a su alrededor, sino una operación bien calibrada que trata de presionar al Pontífice para que renuncie. Lo demuestran tanto el momento como la participación de la misma red mediática internacional que desde hace años está propagando (a menudo sirviéndose de anónimos) las instancias de quienes pretenden cambiar el resultado del Cónclave de 2013. Y lo demuestran los mismos testimonios escritos en diferentes blogs por los periodistas que publicaron el “dossier” Viganó: en primera fila, como siempre, en la defensa de la familia tradicional, sin preocuparse por lanzar la “bomba” precisamente el día en el que Francisco concluía con una gran misa el Encuentro Internacional de las Familias.”[7]

CONCLUSIÓN

Hay un dicho que dice que “la flecha duele menos cuando se ve venir”. Y precisamente Dios Nuestro Señor se aseguró de revelarnos por anticipado lo que iba a ocurrir para que estuviésemos preparados. Así lo dice el Profeta Amos “Dios no hace nada sin revelar sus secretos a sus siervos los profetas” (3, 7).

Todo lo que está ocurriendo hoy en el mundo y desgarradoramente en la Iglesia fue debidamente advertido por el Cielo si no hacíamos caso a sus llamados de conversión y vivir conforme a la Ley de Dios. El libro que detalla esta lucha entre la luz y las tinieblas se encuentra perfectamente descrita en el Apocalipsis, el último libro de la Revelación, que Jesucristo, muerto y resucitado, le reveló al Apóstol Juan a través de su voz y de las visiones que tuvo el bienamado en la Isla de Patmos.

Ahí Juan tiene la visión de una mujer “una ramera que fornica con los reyes de la tierra, revestida de púrpura y escarlata, resplandeciente en oro y piedras preciosas, pero que se embriaga de la sangre de los mártires…” (Ap 7, 1–9). Esta mujer representa a una falsa iglesia que se ha prostituido con los poderes de este mundo, y mucho más pudiéramos decir.

Pero no sólo en la Revelación Pública encontramos estas advertencias, sino que en los últimos 200 años y particularmente por medio del Ángel Mayor, la Santísima Virgen, puntualmente nos ha alertado de cómo el demonio atacaría particularmente a las almas consagradas haciéndolas caer y creando una división y confusión al interior de la Iglesia que iría desde la base hasta el vértice, hasta el extremo de que parecerá que la Iglesia de Cristo será finalmente derrotada por las fuerzas del mal. Pero también sabemos, del mismo modo, y esto por boca del mismo Jesucristo que “las puertas del infierno no prevalecerán”.

Algunos textos revelados por la Virgen de la Salette en 1846 y que luego contaron con el imprimatur del Obispo de Lecce, Italia en 1922, no dejan lugar a dudas:

"Los sacerdotes, ministros de Mi Hijo, los sacerdotes, por su mala vida, por sus irreverencias y su impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza, …"

"... los jefes, los conductores del Pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el Demonio ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo Diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer..."

"El vicario de Mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque por un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Ésta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa... El Santo Padre sufrirá mucho..."

En el extracto diplomático del Secreto de Fátima que apareció publicado en el año 1963 en la revista alemana Neues Europa, y avalado por el entonces Prefecto del Santo Oficio, Alfredo Ottaviani, se lee que: “Vendrá un tiempo de las más duras pruebas para la Iglesia. Los Cardenales se opondrán a los cardenales y los obispos contra los obispos. Satanás se interpondrá entre ellos. En Roma también habrá grandes cambios… La iglesia será oscurecida y el mundo sumido en la confusión”.

Y en 1965, en Garabandal, España, aparición aún no aprobada por la Iglesia, pero cuya carpeta de investigación sigue abierta, la Virgen dijo lo siguiente:

Los Sacerdotes, obispos y cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas”.

Por tanto, la advertencia y profecía de que el Demonio se introduciría en medio de las filas de la Iglesia se hace realidad. Y el lector, y el fiel católico en particular, debe saber que no hemos llegado a lo peor. Vendrán momentos ya muy cercanos en que la confusión será total y la división en la Iglesia será tan palpable y oficializada que muchos fieles huirán escandalizados. En un momento ya cercano la Iglesia tendrá dos Papas (nada que ver ni con Francisco ni con Benedicto).

El Demonio quiere dividir para vencer, y lo está logrando a través del ataque premeditado y concertado contra el Papa Francisco, quien muy a pesar de muchos y confusión de otros, fue elegido por el Espíritu Santo para dirigir a la Iglesia por este momento dificilísimo por el que transita. Como él lo ha repetido insistentemente: recemos por él para que el Espíritu Santo lo ilumine y lo proteja de sus enemigos, pues el ataque diabólico a la Iglesia tiene como principal objetivo su cabeza; luego a los jerarcas y pastores y por extensión a todo el pueblo fiel.

Por otro lado, muy graves son los pecados y actos criminales de parte de los ministros de la Iglesia en el abuso de menores, máxime que, por su vocación divina, la confianza y el acercamiento por parte de las familias hacia ellos es algo natural y espiritual. El Papa ha reiterado la política de tolerancia cero y deberán seguirse implementando las acciones necesarias para corregir, destituir, y en su caso, castigar por medio de las leyes civiles y eclesiásticas a los responsables.

No obstante, también se percibe un tufo de claro ataque y ensañamiento de ciertos poderes contra la Iglesia, pues desafortunadamente este mal se ha generalizado a todos los niveles del quehacer humano, pues es claro que la lujuria en sus diversas manifestaciones es el pecado al que más tiende la humanidad.

De todo esto debemos sacar una conclusión positiva: es necesario prepararnos a todo lo que estamos viviendo y a los aún más difíciles tiempos que están por venir tanto para el mundo como para la Iglesia. Tenemos que acudir a María, quien, así como acompañó a Su Hijo a lo largo de Su Pasión y Muerte, Ella ahora también acompañará a la Iglesia y a todos sus hijos en esta hora por la que transitamos, y en los momentos de mayor pasión y desolación.

No olvidemos que al final Su Corazón Inmaculado triunfará. Pero para participar de este triunfo hay que hacer lo que Ella nos pide, es decir, rezar, hacer sacrificios y penitencia, frecuentar los sacramentos, pero antes tenemos que ser muy buenos, viviendo en gracia, amando a Dios y sirviendo a los demás por amor a Dios, esforzándonos cada día por vivir en las virtudes de la Virgen.

Todos los artículos de este sitio pueden ser reproducidos, siempre y cuando se cite al autor, Luis Eduardo López Padilla, y la página donde fue originalmente publicado, www.apocalipsismariano.com


[1] “Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste su poder sobre él, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, por el poder que Dios Padre te ha concedido arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.”

[2] http://w2.vatican.va/content/francesco/es/letters/2018/documents/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html

[3] Dr. Thomas Ward, presidente de la Asociación Nacional de Familias Católicas.

[4] http://www.themediareport.com/2018/08/18/rebuttal-grand-jury-report-pennsylvania/

[5] Los cuatro cardenales – Brandmuller, Burke, Caffarra y Meisner – que le pidieron al Papa en septiembre del 2016 aclarara la confusión, que a su juicio, generaba el documento Amoris Laetitia.

[6] Andrea Tornielli http://www.lastampa.it/2018/08/28/vaticaninsider/hechos-y-omisiones-en-el-documento-de-vigan-contra-francisco-UU3zoSxVllfMltnG2FdhTJ/pagina.html

[7] Publicado el 28 de agosto en Vatican Insider.