Existen innumerables profecías que confirman que hemos llegado al tiempo escatológico conocido como el Final de los Tiempos anunciado en la Sagrada Escritura. Se cumplen las profecías anunciadas por el Cielo de que vendrían tiempos de mucha confusión y de división al interior de la Iglesia. El Pontificado de Francisco, que alguna profecía anunció como el Rompedor, ha desatado diversas reacciones en ciertos sectores de la Iglesia, tanto laicos como religiosos, cuestionamientos, inquietudes, preocupaciones y dudas por la forma, en opinión de algunos, y el fondo, a decir de otros, en que Francisco ha llevado adelante su misión como Padre y Pastor de la Iglesia.

Es una pena constatar cómo la división de la Iglesia que ya existía desde mucho tiempo, ahora cada vez se hace más pública entre sacerdotes, obispos y cardenales, así también entre no pocos laicos que se encuentran divididos por las actuaciones del Papa Francisco. Pero el Papa no es causa eficiente de esta división (a lo sumo causa instrumental) cuando hemos constatado a lo largo de sus poco más de 6 años de Pontificado que ha desarrollado una entrega y diligencia para enfatizar y llamar a todos los fieles a la práctica de la doctrina verdadera, que se reduce al Mandamiento del Amor: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.

Algunas cosas aún faltan por suceder bajo el Pontificado de Francisco. Sorpresas veremos en sus distintas alocuciones, toma de decisiones y viajes apostólicos. Y esto sin descartar tampoco un posible atentado contra su vida. Si esto llegara a ocurrir en el Papa Francisco, sería el cumplimiento de una profecía que anuncia que “deberá de reforzarse la seguridad del Santo Padre el día de la fiesta que celebra la venida del Ángel, pues gente maligna, que va en contra de la fe, planifica la oscuridad de la Iglesia” (Sexto Mensaje de Sábana Grande que se reveló al mundo el 25 de mayo de 2008). Aunque no sabemos si se refiere a este Papa o a uno posterior.                         

Que nadie dude que estamos viviendo tiempos eclesiales convulsos y que cada vez es más difícil discernir la luz de las tinieblas y esto mayormente en relación con todo lo que envuelve a la Iglesia. A la Iglesia aún le esperan grandes pruebas, confusiones y divisiones y particularmente una terrible prueba que hará que muchos huyan escandalizados. Por eso, de alguna forma el Pontificado de Francisco representa la última oportunidad del llamado a la conversión que la Santísima Virgen ha venido pidiendo desde hace ya muchos años a todos los hijos de Dios, última oportunidad que se expresa con este Papa que ha enfatizado la misericordia. Junto con ciertos pensadores y analistas que sienten y viven un catolicismo tradicionalista, que con sus más y sus menos han venido criticando y juzgando prácticamente a todos los Papas a partir de Juan XXIII con la realización del Concilio Vaticano II, hoy detectamos que ciertos grupos ligados a las profecías sobre los últimos tiempos, basados en revelaciones privadas de algunos místicos y santos así como de algunas revelaciones de apariciones marianas y haciendo un discernimiento errado de estas profecías, han querido ver la aparición de un Papa falso, espurio o antipapa, en la persona de Francisco, máxime que coexiste con su predecesor, el Papa emérito Benedicto XVI.                                   

Este escenario profético que estamos viviendo hoy en día ya había sido profetizado. Es decir, que conforme se acercaran los tiempos del fin de esta época previa a la Parusía o Manifestación del Señor, la confusión y división entre los hombres iría creciendo, no sólo en el mundo sino particularmente en la Iglesia, de tal suerte que constatamos cómo una nube de oscuridad, tenebrosidad y confusión generalizada se esparce por toda la humanidad y esto ha afectado desde luego a la misma Iglesia de Cristo, desde la base hasta el vértice.

El Velo se rasgará en Dos

La Iglesia está a punto de pasar la más grande y terrible prueba que haya pasado desde que fue fundada. Así como a la muerte de Jesucristo “el velo del templo se rasgó en dos” (Mt XXVII, 51) la Iglesia “será rasgada en dos”. Así está profetizado. Y para eso sirven las profecías, para que cuando se acerque su cumplimiento y realización, estemos fortalecidos con el escudo de la oración y del sacrificio, llenos de fe, fortalecidos en la esperanza y encendidos en la caridad. Asimismo, la historia profética nos demuestra que en la medida en que los hechos anunciados se van acercando, las profecías se hacen más claras en su comprensión y cumplimiento.

La apostasía en la Iglesia desatará la mayor prueba que habrá de pasar desde su fundación. Este será uno de los principales acontecimientos del final de los tiempos y el comienzo de grandes pruebas, divisiones y persecuciones contra la Iglesia.

Ya San Juan Pablo II, siendo aún arzobispo de Cracovia, había mencionado esta batalla y prueba para la Iglesia, con ocasión del Congreso Eucarístico en Filadelfia del año de 1976. Estas fueron sus palabras:   

Estamos ahora ante la confrontación histórica más grande que los siglos jamás han conocido. Estamos ante la lucha final entre la Iglesia y la anti-Iglesia; entre el Evangelio y el anti-evangelio… Pero es una lucha que descansa dentro de los planes de la Divina Providencia.  

Aquí están anunciadas para los tiempos actuales lo que profetizó Jesucristo por medio de Juan hace 2,000 años y la Virgen en sus apariciones: las dos iglesias, la Iglesia y la anti-iglesia. Una verdadera y otra falsa. Pero las dos se parecen mucho pues son hijas de la misma madre, no es fácil distinguirlas. Y aquí conviene enfatizar este tema para mejor comprensión de la profecía. No es tanto un hecho que se reduzca a la existencia eventual de dos Papas, como más bien a la existencia de dos iglesias asentadas simultáneamente en Roma. 

En unos mensajes recientes –4 de junio del 2006– que ha dado el Sagrado Corazón de Jesús a un instrumento de origen español y que responde al nombre de Marga, podemos comprender mejor de qué estamos hablando. Dice el Señor:

Tengo mucha necesidad de vosotros, almas fieles, almas que estáis en oración. Escuchadme todos aquellos que creéis en Mí. Sucederá algo en la Iglesia que será como un aldabonazo contra ella y que la hará tambalearse, aunque no extinguirse. Muchos fieles huirán escandalizados. Será un gran escándalo para todos. Todos os asombraréis, dudaréis e incluso algunos dejaréis de creer. Es un Gran escándalo dentro de mi Iglesia que será azuzado por los medios de comunicación y de convencimiento social.  

- ¿Y qué es lo que escandalizará tanto a los fieles? (pregunta Marga)

 - El Gran Cisma. A partir del que se separará la Verdadera Iglesia de la falsa.  

- Y eso es lo que dices que está próximo. (Dice Marga) 

- Sí” (La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús. Edición México 2012. Pág. 561).

Es claro este mensaje del Cielo. Un cisma que dará lugar a una separación de la Iglesia Verdadera de la Falsa. De las profecías al padre Esteban Gobbi, el 13 de junio de 1989, la Santísima Virgen le hablaba de una infiltración al interior de la Iglesia que dará lugar a un falso Cristo y a una falsa Iglesia. Y lo mismo en el mensaje de Anguera, Brasil, la Virgen habla que habrá dos hermanos disputándose el Trono de Pedro. En Sabana Grande se habla del Verdadero Camino que conduce al Padre vs el falso camino. En Akita habla que el demonio se infiltrará al interior de la Iglesia de tal forma que se verán cardenales vs cardenales y obispos vs obispos

Pero cuerpo pide cabeza. No podría soportarse una falsa iglesia si no fuera dirigida o encabezada por un líder, y este no puede ser sino un “Papa”, o al menos un Papa a los ojos de esa iglesia falsa y que se enfrente, descalifique y persiga a la Iglesia verdadera que a su vez debe tener su líder, o sea, su Papa y que será el verdadero a los ojos de la Iglesia verdadera. O sea, que cada una de las Iglesias se proclamará como la verdadera; cada una con su Papa y las dos asentadas en Roma. ¿Cuál será entonces la verdadera?  

Es en esta tesis que encuentra perfecta conformación profética lo que en visión tuvo la Beata Catalina Emmerick el 13 de mayo de 1820 (curiosamente 97 años antes de la primera aparición de Fátima): 

Vi una fuerte oposición entre dos papas… y vi cuán funestas serían las consecuencias de esta falsa iglesia que causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo.                               

Aquí está la esencia de la leche. Para el que tenga oídos que oiga, el que tenga ojos que vea: Una fuerte oposición entre dos Papas, y dos iglesias, una Verdadera y una Falsa.

Hay quienes en una lamentable y terrible distorsión profética quieren ver cumplida esta profecía en la coexistencia de dos Papas en Roma: uno emérito, que en sentido estricto ya no es Papa, es decir Benedicto XVI; y otro Papa en funciones que es Francisco. 

Es pues importante tener muy presente lo siguiente: no sólo deben estar enfrentados los dos Papas, sino que debe encabezar cada uno una Iglesia perfectamente visible y estructurada como tal. No se trata de dos Papas disputándose solo el Trono de Pedro de la Iglesia, sino que surgen dos iglesias, o más bien, la verdadera se separa de la falsa y cada una nombra a su propio Papa. Y cada Iglesia es real no virtual. Como si cada una duplicara el Libro de la Iglesia.  

Por eso no hay peor cosa que adelantar las profecías y que es una práctica muy común del espíritu de las tinieblas para que de esta forma se desvirtúe la auténtica profecía, como está sucediendo hoy en día con el Papa Francisco.

Estamos entonces a las puertas de un gran cisma. ¿Cuándo? Cuando convenga al designio divino que llegue y se materialice totalmente la hora del poder de las tinieblas para la Iglesia. Constatemos con nuestros ojos de la carne cómo la discordia entre dos hermanos causará un grandísimo sufrimiento a la Iglesia y cómo el trono de Pedro será sacudido. La Iglesia estará totalmente divida ante el mundo, con el escarnio, burla, escándalo y pena que ello significará. Y lo más importante, ¿dónde estará la verdad?                               

Hoy existe un cisma virtual. Pero una Iglesia dividida alcanzará su clímax y concreción con el enfrentamiento futuro de dos “Papas”. Este cisma será el más atípico de todos los tiempos, pues todo apunta, de acuerdo con el análisis minucioso y detenido de las profecías, que de un cónclave surja un desacuerdo y enfrentamiento entre sus miembros y hará que el colegio cardenalicio se divida y que cada grupo de cardenales nombre a su propio Papa. Es decir, al no ponerse de acuerdo y al haber división, un grupo de cardenales nombrará a un Papa; y el otro grupo de cardenales nombrará a otro Papa. Y entonces la Iglesia tendrá, el mismo día de la elección, dos “Papas” en la ciudad de Roma. Cada uno encabezará a la Iglesia Católica y Apostólica. Y su sede será Roma. Desde luego una será Verdadera y la otra no. Con ocasión de una conferencia que este servidor impartió en Argentina en el año 2004, cuando terminé mi exposición en la que comentaba este análisis profético, y en la posterior cena con mis anfitriones, un hombre se me acercó para corroborar esta tesis, pues me dejó saber lo siguiente: que una tía suya monja, con fama de santidad, le había confiado en los años 50 que, en un futuro, “de un cónclave saldrían dos Papas”.   

La Iglesia estará presa de la confusión y estará completamente oscurecida en el error y la duda. Este hecho inaudito traerá en la práctica un gran dolor interior ante el desgarramiento de nuestra madre la Iglesia, que en su vértice estará enfrentada por dos Romanos Pontífices, donde cada uno pretenderá ser el verdadero sucesor de Pedro. Asimismo, cada uno se proclamará Papa de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, pero sólo uno de ellos será auténtico. Como es de suponer, habrá obispos que apoyen a un Papa y otros obispos al otro Papa. Unos serán fieles a una Iglesia y otros estarán fieles a la otra Iglesia. Y así sucesivamente, sacerdotes diocesanos, órdenes y congregaciones religiosas y laicos estarán divididos y enfrentados. El desasosiego será grande pues de inicio y por un tiempo no quedará claro realmente quién es el legítimo.

Los medios de comunicación harán su trabajo y se encargarán los enemigos de la Iglesia de desprestigiarla y burlarse de ella. Esto será ocasión de un gran aumento de apostasía generalizada y muchos fieles abandonarán la verdadera fe. La Iglesia quedará eclipsada y sumergida en densas tinieblas. Y la persecución será aún mayor y más fácil para los enemigos que se ensañarán contra la Esposa de Cristo.

Conspiración y Traición

Existen unas revelaciones a la Señora Vassula Ryden, ortodoxa griega, que le hizo Nuestro Señor. sobre el cisma de la Iglesia en los años 90’. 

“Mis enemigos van a asaltar Mi Santuario, Mi Altar y Mi Tabernáculo para erigir su desastrosa abominación. Va a haber un tiempo de gran aflicción, sin paralelo desde que existieron las naciones. Por medio de la fuerza y de la traición invadirán Mi Casa. 

“Abrid todos vosotros los ojos y mirad la conspiración en Mi Casa... conspiración y traidores van juntos: uno que comparte Mi mesa se está rebelando contra Mí y contra todos los poderes de Mi Reino. Os digo esto ahora para que cuando suceda comprendáis plenamente Mis palabras y creáis que desde el principio os he estado hablando Yo.

“Mi Iglesia tendrá que experimentar todos los sufrimientos y las traiciones que Yo Mismo experimenté, pero las Escrituras una vez más deben cumplirse, cuando dicen: "golpearé al pastor y se dispersarán las ovejas". Vuestro pastor será golpeado... y los gemidos de Mi pueblo atravesarán los cielos.”

He estado observando con desagrado estos procedimientos en Mi Casa y os digo: un traidor atará Mi Ley y Mi Tradición y someterá el pilar que Me honró en Occidente (Iglesia Romana, nota del editor); tendrá lugar un censo sin consultarme” (Tlig.org Mensajes 17 marzo 1993; 3 y 5 octubre de 1994).                                                     

San Francisco Profetiza División

San Francisco de Asís pareció profetizar este momento dramático para la Iglesia, que se refiere indudablemente al final de los tiempos, al señalar que si el tiempo no se acortaba hasta los elegidos perecerían. En efecto, poco antes de morir, San Francisco de Asís reunió a sus seguidores y les advirtió de los problemas venideros, diciendo: 

“Sean fuertes, mis hermanos, tomen fuerza y crean en el señor. Se acerca rápidamente el tiempo en el que habrá grandes pruebas y tribulaciones; abundarán perplejidades y disensiones, tanto espirituales como temporales; la caridad de muchos se enfriará, y la malicia de los impíos se incrementará. 

“Los demonios tendrán un poder inusual; la pureza inmaculada de nuestra Orden y de otras, se obscurecerá en demasía, ya que habrá muy pocos cristianos que obedecerán al verdadero Sumo Pontífice y a la Iglesia Romana con corazones leales y caridad perfecta. 

“En el momento de esta tribulación un hombre, elegido no canónicamente, se elevará al Pontificado, y con su astucia se esforzará por llevar a muchos al error y a la muerte. 

“Entonces, los escándalos se multiplicarán, nuestra Orden se dividirá, y muchas otras serán destruidas por completo, porque se aceptará el error en lugar de oponerse a él. 

“Habrá tal diversidad de opiniones y cismas entre la gente, entre los religiosos y entre el clero, que, si esos días no se acortaren, según las palabras del Evangelio, aun los escogidos serían inducidos a error, si no fuere que serán especialmente guiados, en medio de tan grande confusión, por la inmensa misericordia de Dios” (Hay quienes piensan que esta profecía se cumplió en el gran cisma que ha desolado a la Iglesia después de la elección de Urbano VI, en el año 1378. Pero otros disienten y estiman que esta profecía se refiere a las calamidades que ha de sufrir la Iglesia en los últimos tiempos).

La profecía se presenta sin ninguna alteración, tal como figura en las Obras del Seráfico Padre San Francisco de Asís, por R. Washbourne (Pater noster Row London, 1882, páginas 248-250). Y claramente advierte la necesidad de obedecer al verdadero Sumo Pontífice frente a un hombre no elegido canónicamente que se elevará al pontificado.

Leer el artículo: La Flagelación de la Iglesia – Primera Parte

                       La Flagelación de la Iglesia – Segunda Parte

Tomado del Capítulo VII del libro María Santísima a la luz del Final de los Tiempos de reciente publicación de su autor LUIS EDUARDO LÓPEZ PADILLA.

Todos los artículos de este sitio pueden ser reproducidos, siempre y cuando se cite al autor, Luis Eduardo López Padilla, y la página donde fue originalmente  publicado, www.apocalipsismariano.com